La embajadora Global de Singularity University admitió que el cambio debe ser humano y cultural,”Hoy la tecnología sobra y lo que escasea es decisión, criterio y adopción real. Hay estudios globales que vienen mostrando lo mismo desde distintos ángulos: el éxito de la IA depende mucho más de si la gente la adopta que de qué tan sofisticada sea la herramienta”, mencionó.
“En una PyME ese fenómeno se nota más fuerte todavía, porque no hay un área de innovación empujando desde afuera. Lo empuja el dueño, la dueña o la gerencia, o no lo empuja nadie”
Paz declaró: “Creer que la IA va a ordenar mágicamente lo que la organización nunca terminó de ordenar. Hay muchísima gente hablando de IA y bastante menos gente que sabe implementarla, y esa distancia se nota clarísimo en las PyMEs que compran el mensaje de soplar y hacer botellas, como si una suscripción resolviera sola problemas que vienen de antes”.
“Con la IA en una PyME pasa la versión inversa: cambian la herramienta y dejan la receta del proceso intacta. Antes de hablar de modelos o automatizaciones hay que mirar algo menos vistoso pero mucho más decisivo, que es cómo circula la información de ventas, stock, clientes y proveedores entre los sistemas que ya tiene la empresa”, recomendó.
“En una corporación grande puede aparecer un área dedicada o un cargo específico, pero una PyME de diez, quince o veinte personas no se puede esperar que alguien se vuelva especialista para recién empezar”, advirtió.
“El segundo cambio es menos vistoso pero igual de importante: documentar.En muchas PyMEs una sola persona descubre un prompt o arma un flujo que mueve un proceso entero, y si esa persona se va, el aprendizaje se va con ella. La empresa recién se entera el día que necesita repetir algo y nadie anotó cómo se hizo”, amplió.
“Cambia de ser quien más sabe a ser quien mejor pregunta. Durante años el dueño de una PyME construyó autoridad sobre el conocimiento operativo: conoce el negocio porque lo armó con sus manos, lo sufrió y lo corrigió mil veces”, dijo la especialista.
“La IA introduce una incomodidad nueva, porque puede mostrar patrones o señales del cliente que el dueño no estaba viendo. Eso no se resuelve delegando el tema en el sobrino que entiende de computadoras”, alertó.
“El dueño tiene que sentarse a aprender él mismo. Quizás sea una pérdida de status incómoda al principio, y una ganancia de autoridad real seis meses después, cuando el equipo note que el jefe efectivamente usa lo que pide que usen los demás”, especificó.
“Las proyecciones para los próximos años apuntan en otra dirección: se espera que el 29% de los empleados necesite reskilling para pasar a un rol distinto, y el 53% necesite upskilling para hacer mejor el rol que ya tiene”, graficó.
“La trampa más común es pensar el futuro de forma lineal, proyectando el año que viene como una versión apenas mejorada del año pasado”, señaló al respecto.
“Para una PyME conviene además mirar señales débiles puntuales en vez de noticias generales sobre IA: Cuánto bajó en el último año el costo de las tareas administrativas que antes hacía un junior, si los clientes ya usan IA para comparar precios antes de llamar a la PyME, y la aparición de competidores más chicos que ofrecen lo mismo con menos gente”, ejemplificó.