Por qué el perezoso se convirtió en uno de los grandes símbolos de Costa Rica

Su particular forma de moverse, su vida entre los árboles y hasta el curioso ecosistema que
llevan sobre su pelaje hacen de los perezosos uno de los animales más singulares de la biodiversidad del país.

Hay animales que impresionan por su velocidad, otros por su fuerza y algunos por su tamaño.
El perezoso conquistó al mundo haciendo exactamente lo contrario. Su ritmo pausado, su vida
suspendida entre las ramas y esa expresión que parece dibujar una sonrisa permanente lo
convirtieron en uno de los habitantes más reconocibles y queridos de los bosques de Costa
Rica.


El país alberga dos especies: el perezoso de dos dedos de Hoffmann y el perezoso de tres
dedos. Ambos pasan buena parte de su vida entre los árboles, donde encuentran alimento,
refugio y protección, aunque poseen características y hábitos diferentes.


Su famosa lentitud no es casual: poseen un metabolismo muy bajo y una alimentación de
escaso aporte energético, por lo que moverse despacio es, en realidad, una extraordinaria
estrategia para ahorrar energía. Además, su fama de dormilones está bien ganada: pueden
pasar entre 15 y 20 horas al día descansando o durmiendo, dependiendo de la especie y las
condiciones. Su anatomía está especialmente adaptada a esta vida entre las ramas: largas
extremidades y fuertes garras les permiten permanecer suspendidos y desplazarse por las
copas de los árboles.


Su pelaje también esconde una particularidad: puede adquirir una tonalidad verdosa por la
presencia de algas, ayudándolos a confundirse con la vegetación. Y aunque en tierra firme sus
movimientos resultan especialmente lentos, tienen una habilidad bastante menos conocida: son
muy buenos nadadores.


Para encontrarlos durante un viaje por Costa Rica hay que acostumbrarse, sobre todo, a mirar
hacia arriba. Manuel Antonio, en el Pacífico Central, es uno de los sitios donde pueden
observarse ambas especies; también pueden encontrarse en La Fortuna y en la región de
Arenal, Bijagua y distintos puntos del Caribe, entre otras zonas del país.


La relación de Costa Rica con estos animales va mucho más allá de su atractivo turístico. El
país cuenta con áreas protegidas y organizaciones dedicadas al rescate, rehabilitación y,
cuando es posible, reinserción de fauna silvestre. Entre ellas se encuentran Sloth Sanctuary,
Toucan Rescue Ranch y Jaguar Rescue Center, que reciben perezosos heridos, huérfanos o
afectados por la interacción con algún otro animal.


Para los viajeros, la recomendación es sencilla: observarlos en libertad y a distancia, sin
tocarlos ni alimentarlos. La mejor fotografía es aquella que permite conservar intacta la
experiencia del animal en su propio hábitat.

Three-toed Sloth (Bradypus variegatus) resting on cecropia tree, one of the more than 200 species of trees that sloths use to live and to feed on, Costa Rica

Quizás allí esté parte del encanto que convirtió al perezoso en uno de los grandes símbolos
naturales de Costa Rica. Su manera pausada de habitar el entorno parece condensar algo de
la esencia del Pura Vida: bajar el ritmo, conectar con la naturaleza, disfrutar del presente y
volver a lo esencial. Una filosofía que atraviesa la identidad costarricense y que también se
refleja en la forma de descubrir el destino: con tiempo, curiosidad y una conexión genuina con
todo lo que lo rodea.

Sobre el Instituto Costarricense de Turismo (ICT):
Fundado en 1955, el Instituto Costarricense de Turismo (ICT), junto con sus asociados en el
sector privado, encabeza la tarea vital de regular y promover la extensa oferta turística de
Costa Rica.