La exvedette abrió su corazón durante una entrevista en La Fuente de Neptuno, el programa de ATP Streaming conducido por Paula Di Chello. Habló de las pérdidas familiares, su infancia sin su madre y la decisión de alejarse de las personas que transmiten energías negativas.
Detrás de las plumas, el baile y la imagen sensual que acompañó su carrera, Alejandra Pradón mostró una faceta poco conocida. En su paso por La Fuente de Neptuno, habló sobre su historia familiar, las ausencias que marcaron su vida y el cuidado emocional que procura mantener en el presente.
“Necesito que me cuiden el alma”, confesó durante la conversación. La frase surgió cuando explicó cómo elige a las personas de su entorno y por qué decidió no insistir en relaciones que le generan malestar.
Pradón aseguró que reconoce rápidamente las energías negativas y que, cuando alguien la lastima, difícilmente le concede una segunda oportunidad. También admitió que desconfía de ciertas disculpas, sobre todo cuando llegan acompañadas por una propuesta laboral.
“No creo en las disculpas. Es para convencerme de ir al show”, afirmó con franqueza.
La actriz contó que creció sin su madre y fue criada por integrantes de la familia paterna. Una tía monja y varios primos, a quienes consideraba hermanos, ocuparon un lugar decisivo durante su infancia y le brindaron la contención necesaria para avanzar.
Al hablar de su padre, un trabajador postal que desarrolló parte de su actividad en los trenes, la exvedette dejó de lado el tono pícaro y se mostró conmovida. Aseguró que todavía lo recuerda mediante fotografías y oraciones.
“Mi papá era muy gracioso, contaba chistes y hacía bromas todo el tiempo”, expresó. Esa alegría, según relató, permanece entre las imágenes más valiosas de su historia familiar.
Pradón también habló sobre pérdidas recientes, entre ellas la muerte de un primo. Para atravesar esos momentos, encontró apoyo en una sobrina nieta, maestra de Reiki y responsable de un centro holístico en Villa General Belgrano, Córdoba.
Según explicó, su familiar realiza armonizaciones a distancia mediante el teléfono. Aunque en un principio ese estilo de vida natural no era comprendido por todos, con el tiempo Pradón comenzó a reconocer sus beneficios y a incorporar algunas de sus enseñanzas.
La charla avanzó entonces hacia la envidia y la forma en que protege su energía. “Nunca sentí envidia. No me llevo mal con la gente que está alrededor”, aseguró. Su forma de cuidarse, aclaró, no consiste en vivir a la defensiva, sino en seleccionar mejor los vínculos.
Esa búsqueda también se refleja en una rutina más tranquila. Entrena en su casa, camina, cuida su alimentación y escucha los consejos de las generaciones más jóvenes. “Escucho y aprendo”, resumió.
La entrevista permitió descubrir a una Alejandra Pradón alejada del personaje que durante décadas ocupó tapas de revistas y programas de televisión. Sin renegar de su pasado, hoy prioriza una vida más serena y vínculos que le aporten tranquilidad. “Necesito que me cuiden el alma”, repitió como síntesis de esa transformación.