DURO QUIEBRE DE LOS EVANGÉLICOS CON MILEI: DENUNCIAN “CRUELDAD”, MANIPULACIÓN RELIGIOSA Y ABANDONO SOCIAL

La Federación Argentina de Iglesias Evangélicas salió al cruce del Gobierno con uno de los cuestionamientos más duros provenientes hasta ahora de un sector religioso. La organización rechazó la utilización política de símbolos de fe por parte de Javier Milei y sostuvo que las políticas oficiales están cada vez más alejadas de los principios cristianos que el mandatario suele mencionar en público.

La crítica fue directa. Desde la Federación afirmaron que Milei “miente y manipula la política de lo sagrado” y cuestionaron de raíz la imagen religiosa que construyó desde su llegada a la Presidencia.

“El Presidente no cree que Jesús es el Salvador, es algo básico para nosotros; el Presidente no cree en Dios, utiliza a la Torá pero no cree en Dios”, plantearon las autoridades de la entidad.

Pero el choque más fuerte apareció cuando trasladaron la discusión al terreno social. Los referentes evangélicos calificaron como “crueles” las medidas que, según denunciaron, recortaron asistencia y dejaron a los sectores más vulnerables expuestos a un ajuste cada vez más profundo.

La Federación sostuvo que no alcanza con mencionar a Dios o recurrir a referencias bíblicas mientras desde el Estado se aplican políticas que, a su entender, agravan el sufrimiento de miles de familias.

Desde esa mirada, acusaron al Gobierno de haber vaciado de contenido cualquier apelación a la espiritualidad y señalaron que la piedad cristiana resulta incompatible con un programa que reduce la presencia estatal precisamente sobre quienes atraviesan mayores dificultades.

El cuestionamiento terminó transformándose en una definición política. La organización llamó a la sociedad a no respaldar electoralmente un proyecto que definió como “deshumanizador” y que, según expresó, convirtió la indiferencia frente al dolor social en parte de su programa.

Para la Federación, el problema ya no pasa solamente por una discusión económica o partidaria. La conducción evangélica sostuvo que existe una contradicción insalvable entre el mensaje religioso que Milei exhibe públicamente y las consecuencias concretas de sus decisiones de gobierno.

El documento cerró con una acusación categórica. A juicio de sus autores, gobernar sin atender el sufrimiento de los más débiles supone avanzar “contra la gente, contra Dios y contra Jesucristo”.