Especialistas del Centro Deportológico de Clínica del Sol destacan que una gran proporción de los corredores sufre lesiones prevenibles al año por falta de un acompañamiento profesional multidisciplinario.
El creciente entusiasmo por el deporte amateur, como el running, es una tendencia muy positiva para la salud, pero también trae consigo nuevos desafíos. Especialistas del Centro Deportológico de la Clínica del Sol destacan que un número significativo de lesiones en deportistas son prevenibles y surgen, principalmente, de la falta de un plan de salud coordinado y una supervisión profesional.
El crecimiento exponencial del deporte amateur ha traído consigo una consecuencia no deseada: un aumento de lesiones asociadas a la falta de preparación. Se estima que un número significativo de los corredores se lesiona al menos una vez al año. Estudios poblacionales confirman que estas lesiones se concentran principalmente en la rodilla, el tobillo y el pie. La mayoría de estos casos están vinculados a errores de entrenamiento, sobrecarga o recuperación insuficiente.
Estas dolencias, como la comúnmente llamada ‘rodilla del corredor‘, la fascitis plantar o las tendinitis, no aparecen por casualidad. Surgen de desequilibrios musculares, una mala técnica de carrera o un calzado inadecuado, factores que se potencian con un aumento brusco en la distancia o la intensidad del entrenamiento. Son, en esencia, la manifestación de un cuerpo que no ha sido preparado para la carga que se le exige.
La clave: un enfoque multidisciplinario y personalizado
“El principal factor de riesgo para el deportista amateur es la falta de una planificación de salud coordinada. Muchos se enfocan en la intensidad del entrenamiento, pero descuidan aspectos clave como la prevención, la nutrición o una recuperación adecuada“, explica el Dr. Pablo Pelegri, médico especialista en medicina del deporte y jefe de la clínica deportológica en Clínica del Sol. “Nuestro enfoque multidisciplinario integra la medicina del deporte, la kinesiología y la nutrición para crear un plan 360° para el paciente. El objetivo no es solo tratar lesiones cuando ocurren, sino anticiparnos a ellas, optimizar el rendimiento y asegurar que cada persona disfrute de su actividad física de forma segura y sostenible en el tiempo“.
Este enfoque integral es la clave para un deporte seguro y sostenible. Al combinar la evaluación médica, el fortalecimiento físico y el asesoramiento nutricional, el equipo multidisciplinario crea una hoja de ruta 100% personalizada. Por ello, la recomendación final es clara: realizar una evaluación profesional antes de iniciar o intensificar una actividad física es el paso fundamental para optimizar el rendimiento y, sobre todo, disfrutar del camino sin lesiones.