La empresa familiar, con 57 años de historia y fuerte presencia en el segmento gastronómico combina carne premium, profesionalización, trazabilidad y expansión comercial.
La firma abastece a restaurantes, hoteles, catering, colegios, geriátricos y comercios especializados, con un modelo de negocio centrado en el mercado interno, aunque con una pata exportadora que funciona como complemento
La historia de la compañía comenzó como un pequeño mercado de barrio en Villa Urquiza, fundado por los inmigrantes italianos Domingo Ruggiero y Vito Manchisi. Con el paso de las décadas, el emprendimiento evolucionó hasta transformarse en una pyme especializada en desposte vacuno, producción de embutidos, envasado al vacío, almacenamiento frigorífico y distribución diaria. Hoy, la conducción está en manos de Diego Dibiagi y Matías Yegros, que impulsan una etapa de modernización con foco en escala y eficiencia.
La firma trabaja con un producto que define como premium: novillo Aberdeen Angus o cruzas, de alrededor de 480 kilos, con parámetros específicos de terneza, grasa y fibras musculares. Ese posicionamiento le permite abastecer tanto al mercado interno como a algunos destinos externos, aunque siempre con una lógica de diversificación.
Conversamos con Matías Yegras, sobre este prestigioso frigorífico