Inteligencia artificial en el aula
Alkemy implementó un tutor con IA en primaria, con alta tasa de uso, finalización y satisfacción. El caso reabre el debate sobre la velocidad de adaptación del sistema educativo.
En medio del debate sobre cómo incorporar inteligencia artificial en la educación, una startup argentina ya la está usando en el aula —y los primeros resultados muestran un nivel de adopción que sorprende incluso dentro del sector.
Se trata de Alkemy, que desarrolló un tutor conversacional basado en IA para estudiantes de primaria. En sus primeras implementaciones, 8 de cada 10 alumnos valoraron positivamente la experiencia, con una tasa de finalización cercana al 77% y niveles de uso que evidencian recurrencia y no solo exploración.
En total, el sistema registró 152 sesiones iniciadas y 117 completadas, alcanzando picos de hasta 50 interacciones en un solo día, un dato poco habitual en entornos educativos formales.
“Lo relevante no es que usen inteligencia artificial, sino que vuelven a usarla. Cuando está bien integrada, deja de ser tecnología y pasa a ser parte natural del aprendizaje”, señala Jean Pierre Saint-Hubert, cofundador y CMO de Alkemy.
A diferencia de los modelos tradicionales, la propuesta no enseña inteligencia artificial como contenido, sino que la utiliza como interfaz. El sistema funciona como un tutor que interactúa con los estudiantes en tiempo real, adaptando explicaciones, haciendo preguntas y guiando el proceso según el nivel de cada alumno.
El impacto, sin embargo, no se limita a la experiencia del usuario. Cada interacción genera datos sobre cómo aprenden los estudiantes: qué temas presentan más dificultad, en qué momentos abandonan y qué tipo de acompañamiento necesitan. “Por primera vez, el aprendizaje deja de ser una caja negra. Se puede ver el proceso completo y no solo el resultado final, lo que habilita intervenciones mucho más precisas”, agrega.
Transformación educativa en Tierra del Fuego
La experiencia ya fue implementada en el sistema educativo de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, dentro del Plan de Transformación Educativa de la provincia. A través del programa “EstudIA con Malvina”, la iniciativa se desplegó en los Polos Creativos de Ushuaia, Tolhuin y Río Grande, en articulación entre sector público y privado.
Uno de los datos más relevantes es que los estudiantes eligieron trabajar sobre contenidos curriculares concretos: más del 50% de las interacciones se concentraron en temas como Pueblos Originarios, seguidos por historia y territorio. Esto refuerza una idea central: la IA no reemplaza contenidos, sino que mejora la forma en que se accede a ellos.
IA y alfabetización
“El error es pensar la inteligencia artificial como una materia nueva. Es infraestructura: una capa que redefine cómo se aprende y cómo se mide el progreso”, sostiene Saint-Hubert. El caso se da en paralelo a una transformación más amplia del mercado laboral, donde el uso de inteligencia artificial empieza a ser una habilidad básica incluso en roles no técnicos. En este contexto, el interrogante ya no es si la IA llegará al aula, sino quiénes van a aprender a usarla primero.
Con experiencias concretas en marcha, la discusión deja de ser teórica. Y empieza a correrse hacia otro eje: quién está llegando primero a la nueva educación. “En poco tiempo, no saber usar inteligencia artificial va a ser equivalente a no saber usar internet hace veinte años. La diferencia es que esta transición es mucho más rápida y los sistemas educativos tienen menos margen de adaptación”, concluye.
Alkemy es una compañía tecnológica fundada por emprendedores argentinos con amplia experiencia internacional. Su plataforma permite a organizaciones medir y desarrollar habilidades de manera objetiva, con evaluaciones y entrenamientos que priorizan resultados tangibles. Con un enfoque que combina datos, tecnología y visión humana, Alkemy impulsa una forma más justa y eficaz de acercarse al talento en toda la región. Con este nuevo desarrollo, Alkemy se encuentra a la vanguardia de la innovación en educación. El proyecto comenzó a implementarse en las empresas en donde Alkemy ya trabaja y permitió la expansión hacia el sector educativo primario y secundario, siendo la primera incursión de la compañía en dicho rubro.