Por Pedro Calvo*
Construyeron un nuevo orden Ronald Reagan y Margaret Thatcher en los ’80, triunfan las ideas neoliberales en la batalla cultural, dejando su huella en distintas sociedades. Empieza a agotarse el proyecto común compartido apuntando al debilitamiento o destrucción del estado de bienestar surgido en la postguerra. Nutriendo dos economistas, Ludwig Von Misses y su discípulo Friedrich August Von Hayek, las ideas y políticas neoconservadoras consolidan “el pensamiento único” globalizado logrando la casi unanimidad en organismos internacionales y gobiernos. Gurúes económicos del modelo hegemónico serían la escuela de Chicago y su numen Milton Friedman. Su propuesta del derrame significa ricos cada vez más ricos, que algún día invertirán el dinero y eso redundará en el conjunto de la economía, impulsando menos impuestos para los ricos y ajuste en las políticas sociales, de salud y educación. Traduce la derecha su potencia en el mensaje, para ello financian y trabajan sus think tank. Aparecen y proliferan los paraísos o guaridas fiscales, desde tax haven -refugio fiscal- a tax heaven – un cielo para sus impuestos “paraíso fiscal”- y el impuesto a la herencia en las grandes fortunas pasa a denominase “impuesto a la muerte”, quién quiere además de morir tener que pagar impuestos. Hablan las cifras por sí solas, de acuerdo a Oxfam en un informe publicado en enero de 2020 los 2.153 mil millonarios que hay en el mundo poseen más riqueza que 4.600 millones de personas. Afirma Oxfam que 42 personas tienen tanto dinero como la mitad más pobre del planeta. Confluyen en la desigualdad la evasión de impuestos; la erosión de los derechos de los trabajadores y el recorte de gastos; la apertura económica y la desregulación y deslocalización industrial. Planteó Robert Nozick, con claridad y contundencia, el tipo de ideas que construyen un ordenamiento del derecho en defensa del privilegio y en detrimento del valor de justicia. Derrumbado el muro de Berlín muchos predicaron la consolidación de un modelo de dominación político, económico y social para todos los tiempos. Denunció Thomas Piketty[1] una distribución regresiva de los ingresos y de la riqueza en las últimas décadas en su libro “El Capital en el siglo XXI”
Ese modelo del Consenso de Washington entró en crisis, fundamentalmente desde la pandemia, profundizando las contradicciones entre la economía de mercado -con su nueva fase del capitalismo- y la democracia. Surgen nuevas caras de la derecha, relegadas después de la segunda guerra mundial a los márgenes del sistema, transformando el escenario mundial y consolidando democracias iliberales[2] o democracias hibridas. Vivimos en sociedades polarizadas, donde la falta de respuesta de la política configuró una relación promiscua entre las élites, los partidos políticos y los medios de comunicación. Sociedades que fluyen, expresan y navegan en las redes sociales. La devaluación de la palabra y la ausencia de compromiso de las élites al destino compartido contribuyeron al surgimiento de populismos de derecha que socavan las democracias en Occidente, Como respuesta a las desigualdades sociales surgen los Trump, Marine Le Pen, Orban, Erdogan, Bolsonaro, Meloni. Cabalgando sobre la bronca, la desesperanza y el resentimiento[3]. Se expresa en sus distintas fases en EEUU desde el Tea Party del partido republicano hasta el surgimiento de la alt- right y el asalto al Capitolio.[4]
Hablando sobre el ascenso de las políticas antidemocráticas en Occidente dice Wendy Brown: “las nuevas fuerzas de derecha aúnan elementos conocidos del neoliberalismo con sus opuestos aparentes. Combinan una superioridad moral autopercibida como una conducta casi celebratoriamente amoral e irrespetuosa. Respaldan la autoridad al tiempo que presentan una desinhibición social pública y una agresión sin precedentes. Se enfurecen contra el relativismo, pero también contra la ciencia y la razón. Desprecian a los políticos y a la política y a la vez evidencia una voluntad de poder y una ambición política feroces”[5]
Define Daniel Innenarity que la Democracia tiene un costo, la obligación de explicar todo en la arena pública, enriqueciendo el debate y demostrando la validez de sus argumentos. Como contraparte lo bueno, que la sociedad entera vea y perciba lo difícil que les resulta a algunos explicarse. Desnudando a quienes descreen de la Democracia, buscando o planteando respuestas simples a cuestiones cada día más complejas y difíciles de resolver. Desmontando las mentiras de líderes y gobiernos, que son muchas veces fabricadas distorsionando pequeñas verdades, de ahí su peligro. De quienes agitan la discriminación, la xenofobia, los enfrentamientos y las falsas grietas sociales creando las condiciones para que surjan los populismos autoritarios del siglo XXI. “Desde hace algunos años las derechas, que habían sido principalmente las defensoras del orden, la tradición y la estabilidad, han ido adoptando discursos que defienden una libertad entendida como propiedad meramente individual, en el sentido liberal e incluso libertario.”[6]“
Defender las instituciones de la República y militar por una sociedad de iguales implicar el deber de pensar y elaborar respuestas frente a un mundo en constante transformación. Desde el conocimiento compartido y la colaboración hay que resolver los interrogantes y desafíos que plantean los cambios demográficos y poblacionales, el cambio climático, la convergencia y aceleración de nuevas tecnologías -la inteligencia artificial -junto con la aparición y desarrollo de nuevas formas y modelos de trabajo. Sumemos un contexto geopolítico donde China, liderando el camino de las autocracias disputa la supremacía de EEUU. El mundo del “Estado de Bienestar” se agotó. Hoy, se profundizan los conflictos geopolíticos y los conflictos militares (invasión de Rusia a Ucrania, Medio Oriente) exigiendo un nuevo ordenamiento internacional
Según las estimaciones de Maddison[7] en el año 1 de nuestra era la población mundial era de 225 millones de personas (75 en India, 60 en China, 25 en Europa, 18 en medio oriente –en franco declive-), mientras el PBI alcanzaba los 105 mil millones de dólares (34 mil en India, 27 en China, 14 mil en Europa, 10 en medio oriente), medido en dólares de poder de compra de 1990. En términos del PBI por habitante, el promedio mundial era de 467 dólares. En la actualidad la población mundial se eleva a 8.200 millones, el PBI mundial a 105 billones de dólares (176 billones en paridad de poder de compra) y el ingreso por habitante alcanza los 12.800 dólares; eso implica que la población se multiplicó por 36, el PBI por mil y el ingreso por habitante por 27. Al mirar la composición por países vemos que EE. UU. tiene un PBI de 27 billones y una población de 335 millones, China un PBI de 17 billones (33 en paridad de poder de compra) y una población de 1.411 millones. China superar hoy a Estados Unidos tanto en población como en el tamaño total de su economía medida en PPP, pero Estados Unidos lo supera en términos tecnológicos (aunque China avanza rápidamente) y en términos del ingreso por habitante (6,5 veces más elevado). Por otro lado, la tasa de crecimiento de la población mundial está bajando rápidamente y sus edades están envejeciendo. La casi totalidad del crecimiento poblacional se está dando en países emergentes. China crecerá al doble que los EE. UU., por lo que pasará a ser la economía más grande- La India, que viene creciendo a más del 6% por año, sería la nueva locomotora de la economía mundial, en un proceso muy parecido al que se registró en su momento en Japón y Alemania, y más recientemente en China. En 1980, los países más avanzados explicaban el 75,5% del PBI mundial y los emergentes el 24,5%, mientras que en la actualidad esos porcentajes cambiaron al 58.5% y 41,5% respectivamente. Hacia 2050 se acentuarán estos cambios. Ni los populismos de ultraderecha que lidera Trump ni el régimen autoritario de China proyectarán o convergerán en sociedades más igualitarias y democráticas. El desafío es consolidar partidos políticos que lideren sociedades abiertas y progresistas asumiendo los nuevos desafíos del siglo XXI.
DOS AÑOS DE MILEI:
Instalado Milei, por convicciones ideológicas y políticas, en el corazón de la internacional de ultraderecha que pretende, consolidar en Occidente un modelo autoritario y plutocrático.
Logró Milei aglutinar núcleos de derecha[8] presentes en distintas etapas de la historia argentina. Desde sectores liberales que impulsaron y acompañaron las dictaduras militares a lo largo de 50 años; grupos nacionalistas; feligreses ultracatólicos y de otras creencias religiosas (con fuerte gravitación de los evangelistas y los ortodoxos judíos); etc.
Afirmamos hace dos años[9] -diario Clarín- : “Comienza un gobierno democrático marcando el inicio de un nuevo ciclo histórico. El surgimiento del kirchnerismo, fue el catalizador del voto bronca y del “que se vayan todos” en 2001; pero no fue el único, le siguió el gobierno de Macri. El agotamiento de ambas opciones creó un terreno propicio para el surgimiento de Milei, quien ensaya una vuelta a los ’90 bajo el paraguas de la búsqueda del orden y la estabilidad. Basado en ideas y prácticas políticas del ultraliberalismo, populismo y mesianismo”
En términos de principios y valores la Argentina de Milei exacerba una libertad individualista y egoísta, que carece de virtud cívica, usando y abusando de la libertad de los otros. Niega las razones e ideas de sus adversarios y termina negando sus derechos. Una sociedad que potencia a los consumidores en detrimento de los ciudadanos; la desconfianza en las instituciones cabalga sobre la desigualdad social. Rechaza la misión igualadora y orientadora del Estado en la construcción de una sociedad abierta, participativa, desarrollada y moderna. Responsabilidad, esencial, del Estado es proteger y potenciar la dignidad humana. El Estado cooptado por los intereses del privilegio fragmenta y empobrece a la sociedad. Naturaliza la injusticia, la crueldad, la resignación produce culpa e indiferencia. El otro no sirve, no importa, no existe. Avanza Milei contra las dimensiones sociales de la democracia y contra las dimensiones liberales y democráticas de la república. Tensiona los ejes fundantes de la democracia desde el Nunca Más, y empuja sus fronteras en un proceso de radicalización que lo coloca cuestionando y enfrentando el pacto democrático consolidado desde el Estado en 1983.
Construyó y consolida su liderazgo Milei ausente de ejemplaridad y de conducta docente que hacen a su investidura -casos de corrupción que lo involucran a él y su hermana Karina; violencia verbal sobre sus adversarios; rechazo a las normas fundantes de la convivencia y el respeto social- . Describe Rosanvallon[10]tres componentes esenciales de orden institucional siendo factores de integración, cooperación y regulación: la legitimidad, la confianza y la autoridad. No hay duda, es un gobierno de legítimo origen democrático y la confianza de la sociedad la sostuvo en las urnas con un voto esperanzador y de rechazo a volver al pasado. Ahora, en términos de autoridad ella se degrada día a día por su conducta y por sostener un modelo de exclusión y revancha social, por devaluar las instituciones republicanas (ante el silencio cómplice de “republicanos de ayer”) y cercenar las libertades y derechos individuales.
Cuatro son las cuestiones que analizamos en estos dos años del gobierno de Milei que definen un modelo autoritario, de atraso y exclusión social, de subordinación y alineamiento a EEUU
a) CUESTION DEMOCRATICA: establece el artículo 1° de la Constitución Nacional “La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa, republicana federal, según la establece la presente Constitución”. Durante estos dos años el presidente Milei agravió, insultó y descalificó constantemente a los representantes del pueblo –diputados- y a los representantes de las provincias –senadores-. Hizo Milei del rechazo al Congreso una práctica esencial a su ejercicio del poder. Su liderazgo de características mesiánicas y populistas se alimentó de las constantes agresiones y descalificaciones a sus adversarios políticos y a la prensa independiente (esencial en todo sistema democrático). Fue una constante el atropello y desprecio al estado de derecho y sus instituciones. El abuso de los DNU y de la delegación de facultades extraordinarias; [11] incumplimiento en la aplicación de leyes (discapacidad, Garrahan y financiamiento universitario); desfinanciamiento y vaciamiento de los organismos de control (AGN, OA); la designación de jueces de la Corte Suprema por DNU; el desconocimiento de fallos judiciales; la prórroga de los presupuestos haciendo un uso discrecional y arbitrario de los recursos; el aumento exorbitante de fondos reservados de la SIDE. Persistiendo el gobierno de Milei en la práctica inconstitucional que creó y uso el kirchnerismo con la ley 26.122 de los DNU. Decíamos desde El Club de la Igualdad[12] –UCR- “el actual derrumbe de más de 200 años de construcción institucional de Argentina, la demuelen en 2 años con el DNU/70 y la ley Bases que otorgan poderes delegados al presidente de la Nación para consumar el latrocinio”.
Durante sus dos años de gobierno se desmantelaron y cerraron programas y políticas vinculados a los derechos humanos. Recientemente la ONU advirtió por la precariedad de los derechos humanos en Argentina. El Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas alertó sobre detenciones masivas, violencia policial desproporcionada, uso excesivo de la fuerza en protestas y graves fallas en la protección de personas privadas de la libertad.
b) CUESTION DEL DESARROLLO: las políticas implementadas por las 4 M –Martínez de Hoz, Menem, Macri, Milei cada una con sus características y contexto histórico- de apertura, desregulación, desindustrialización y endeudamiento externo representan para Argentina transitar un camino de atraso, destrucción y crisis final. Apuesta Milei a un modelo extractivista y de privilegios corporativos. Lejos de diversificar la matriz productiva argentina, el RIGI profundiza la dependencia extractivista del país, consolidando su rol de proveedor de materias primas en las cadenas globales de valor sin posibilidades de ascenso industrial y privilegiando la timba financiera. Reconociendo al gobierno ordenar, producto de la motosierra y la licuadora, las cuentas públicas y una estabilidad monetaria[13], en octubre con fuerte déficit en la cuenta corriente, vemos en ello una decisión política de achicar, debilitar y anular el rol orientador del Estado en la economía. Profundizando la identidad ideológica del presidente Milei y su voluntad de ser “el topo que destruye el Estado”, admirador de Ayn Rand, Murray Rothbard y de Hans- Hermann Hoppe anarcocapitalistas. Frente al desafío de construir un Estado inteligente, democrático y justo[14]se consolida desde el gobierno una narrativa, con complicidad de políticos, empresarios y medios, que deslegitima al Estado como instrumento de desarrollo e igualdad social. Modelo que no cree en la ciencia y solo confía en el valor de las “fuerzas del mercado”. El desmantelamiento y vaciamiento de organismos y entidades públicas esenciales para el desarrollo, la integración territorial y la cohesión social sumado a la expulsión de capital humano, formado por el esfuerzo de todos los argentinos durante varias generaciones, son esenciales características del modelo de Milei. La idea de reestructurar el INTA y el INTI, con retiro voluntarios y recortes salariales, venta de activos y achicamiento presupuestario; el desfinanciamiento del CONICET –con la propuesta de las usinas de la LLA de eliminar la carrera de investigador y migrar proyectos al sector privado- representan la decisión política de renunciar a promover desde el Estado el avance tecnológico, la asistencia a las economías regionales y a las Pymes. Renunciando a un desarrollo estratégico con la postergación del SG1 –tercer satélite del ARSAT- y planificando la incorporación de sectores privados al INVAP y al sistema nucleoeléctrico.
Significativos son los datos, en dos años, de apertura indiscriminada, tarifas elevadas y dólar no competitivo que destruye empleo calificado y debilita el entramado productivo en todo el territorio. Dos recesiones en dos años –aún, considerando las denuncias sobre manipulación de las cifras del INDEC, tal como lo hacía en el kirchnerismo el célebre Moreno-; suba de los servicios públicos entre 400/600 %; caída del salario real y pérdida de puestos de trabajo; avalancha de importaciones y cierre de empresas. La desarticulación estructural del entramado productivo es reflejado en septiembre con una caída del 0,7 % de la industria manufacturera respecto al mismo mes del año anterior. La Unión Industrial Argentina en su último informe habla de una caída interanual en octubre del 2 %. Registra la UIA una pérdida de la industria, desde 2023 de 48.432 puestos de trabajo formales y en el año según la secretaría de Trabajo de 15.600 empleos fabriles. La utilización de la capacidad instalada promedia un 58 %.
Afectando fuertemente la competitividad de la producción la desinversión en infraestructura (ferrocarriles, rutas, etc). Frente al reclamo, en un foro de empresarios, del titular de Techint de una política industrial respondió el Secretario de Comercio “la mejor política pública es la inexistente”. Continuidad histórica e ideológica cuando proclamaba, el secretario de Comercio en plena dictadura, “el mercado debe definir si conviene producir acero o caramelos”.
Modelo basado en el agro, Vaca Muerta, la minería, las tierras raras, el litio, sectores que generan poca mano de obra. Abandonando a las provincias, sin transferir los recursos que les corresponde, negando toda política de desarrollo e integración territorial. Desconociendo el valor de la I+D, despreciando el conocimiento e hipotecando el futuro de las pymes las que generan aproximadamente el 70/80 % del empleo total.
Recurrió el gobierno de Milei a un salvavidas de otro Estado –EEUU- para evitar el derrumbe de la economía. Vuelve a ser imprescindible, luego de la pandemia y el resurgir de las disputas geopolíticas, la construcción de un Estado que defina una estrategia de desarrollo. Hoy, el orden internacional asiste a confrontaciones de los Estados por la soberanía y el desarrollo en tecnología, alimentaria, energética, etc
c) CUESTION SOCIAL: escribía Aldo Ferrer en plena dictadura “con esta política económica, sobran dos millones de kilómetros cuadrados y quince millones de habitantes”[15]. Numen ideológico del neoliberalismo, admirado por el presidente Milei, funcionario de Martínez de Hoz el economista Ricardo Arriazú manifestó[16] -diario La Nación- sobre el modelo de Milei: “el gran Buenos Aires es el gran perdedor”. O sea, su diagnóstico es sobre el modelo productivista basado en las industrias, el cual seguramente se tiene que adaptar a la modernización y los cambios tecnológicos mejorando su competitividad. Jamás apostando a su destrucción y pérdida de cientos de miles de puestos de trabajo. En la misma dirección afirma Oliveto:[17] -diario Clarín- “Hay un 30 % de la población (clase alta, media-alta y una parte formal de la media-baja) que vive una realidad, y el 70% vive otra, con más inestabilidad e informalidad”
Durante estos dos años de gestión la desocupación pasó del 5,7 al 7,9%, según datos del CEPA Centro de Economía Política Argentina[18] se perdieron 276.624 empleos. Comparando el índice de Gini, que mide la brecha entre los sectores por ingreso, registró el nivel de desigualdad mayor desde 2016. La “licuadora” funcionó reduciendo los ingresos de jubilados y trabajadores. Se estima que, para el sector de aproximadamente 5 millones de personas que reciben el bono de $70.000, los ingresos habrán sufrido una pérdida acumulada del 10,3% en los últimos dos años. Quienes perciben la Pensión Universal al Adulto Mayor (PUAM) registran una caída del 13,9%. Las Pensiones No Contributivas (PNC) retroceden un 15,8%. Considerando los dos últimos años de Macri, la gestión de Alberto Fernández y Milei se calcula en casi 40 % la pérdida de poder adquisitivo de las jubilaciones. Las jubilaciones argentinas se enfrentan a un nuevo ciclo de deterioro real, según el Informe N°7 de Seguridad Social elaborado por la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP). El relevamiento muestra que, a septiembre de 2025, el sistema previsional nacional volvió a registrar déficit financiero, con haberes que no logran recomponerse frente a la inflación, y una tendencia de ingresos y aportantes en retroceso.
El salario ha sido uno de los grandes factores de ajuste del Gobierno para morigerar la inflación. Al igual que con las jubilaciones primero las licuaron con inflación y luego las ataron al IPC, como para que nunca recuperen lo perdido. Es en ese marco que la Secretaría de Trabajo casi que no homologa paritarias que superen el 1%, cuando la inflación es del doble. Otro factor a tener en cuenta sí se comparan los salarios con una inflación medida con la canasta actualizada del INDEC, los salarios registrados habrían perdido casi 15% en lugar de 5,5%. Resulta que la canasta actual es de 2004/05 y le da muy poco peso en el cálculo a los servicios como luz, agua, gas y alquiler, que son los que más aumentaron en estos últimos dos años.
Es cierto que el gobierno de Milei duplico las AUH y otros planes sociales[19], redujo la pobreza con la baja inflacionaria y la estabilidad monetaria, pero al mismo tiempo suspendió y anuló programas y planes sociales entre ellos a las personas con discapacidad, la asistencia a los comedores populares consolidando la pobreza estructural y estigmatizando a quienes viven en los barrios populares, en los márgenes del sistema o son expulsados. Quienes viven en la informalidad laboral, carecen de acceso a los servicios, sufren la segregación y discriminación necesitan un Estado virtuoso que otorgue posibilidades de desarrollo y crecimiento individual y social. Expresando la Conferencia Episcopal Argentina en un documento[20]: “Si el Estado se corre, entra el narcotráfico”.
Abanderado de la nefasta teoría neoliberal “del derrame” el gobierno de Milei otorgó todo tipo de privilegios, beneficios y baja de impuestos a los más ricos. Blanqueo; reducción de ganancias; quita de retenciones que benefició a las grandes cerealeras; reducción de impuestos a los autos de lujo; etc. Al mismo tiempo volvió el IVA a la canasta básica de alimentos; un millón de trabajadores vuelven a pagar ganancias; se desregula el precio de las garrafas y aumenta el impuesto en los combustibles; etc.
Sumemos la desfinanciación o derogación de programas a sectores y grupos vulnerables, como las políticas públicas para las mujeres y otras minorías. Una política regresiva en la distribución de la riqueza implica restringir las libertades y los derechos individuales de las mayorías. Significa mayor inseguridad por falta de seguridad laboral, de seguridad alimentaria, de acceso a la vivienda o a la educación y salud pública. O sea, inseguridad en la calidad de vida. En cambio, para los más ricos la acumulación de riqueza significa poder. Poder para acumular y poder para limitar, condicionar o restringir la ampliación de derechos individuales y sociales.
d) CUESTION NACIONAL: volvió Milei a unos ’90 recargados. Afirmaba Alconada Sempé sobre la política exterior de Menem: “pretendía tener la exclusividad sobre la subordinación a Estados Unidos (…) podemos afirmar a pesar que en su momento el gobierno de Menem definió su política como realista y pragmática, en verdad se trató de una actitud abyecta, absolutamente voluntarista y cargada de dogmatismo, aquél teorizado por los conservadores que siempre han soñado con ser parte de una gran potencia[21]”. Profundiza Milei, desde su batalla cultural, el trazado de las “relaciones carnales con EEUU”.
En un mundo en crisis permanente, sometido a grandes transformaciones y desafíos Argentina define una política exterior dogmática, alineada y sometida a los dictados del presidente Trump, aislándose de los organismos internacionales y de la integración con nuestros vecinos y hermanos de Latinoamérica. Desentrañando las coordenadas de un nuevo orden que emerge, las grandes potencias se reservan el derecho a la producción de bienes con alto valor agregado y tecnología de punta en áreas estratégicas, mientras que a nosotros nos corresponde proveer de materias primas. Queda definido nuestro destino a una economía primaria fuertemente extractivista.
No sabe, no quiere o no puede el gobierno de Milei diferenciar el interés nacional del interés de la superpotencia, carente de una mirada geopolítica. Tampoco se proyecta desde una perspectiva de largo plazo una guía de autonomía internacional y fortalecimiento interno. Vemos hacía donde sopla el presidente Trump y ahí van nuestras votaciones internacionales. La reafirmación de nuestra pertenencia a Occidente no se edifica sobre el respeto a las normas y principios democráticos en el orden internacional, a la igualdad de los estados, defensa de los derechos humanos, el accionar frente al cambio climático, la preservación de la paz y la búsqueda del desarrollo a nivel mundial. Nos alejamos del humanismo, la razón y la ciencia, subordinándonos al poderoso imperio.
Ausencia de diálogo con nuestros países vecinos y pretendiendo ignorar que Brasil y China son nuestros principales socios comerciales. El salvataje económico del gobierno de Trump fue la excusa perfecta para atar el rumbo de nuestro país a los intereses de EEUU. El futuro del MERCOSUR, el acuerdo con la Unión Europea, la deserción y abandono de los BRICS se subordinan a la mirada de EEUU. En palabras de Robert Russell “el alineamiento puede proporcionar algún rédito material de corto plazo, pero es disfuncional a los intereses permanentes y de largo plazo del país, además de ser anacrónico.[22]”
Como conclusión afirmamos que transcurridos dos años del gobierno de Milei hay ausencia de principios y valores democráticos y republicanos; ausencia de una estrategia de desarrollo y modernización; ausencia de políticas que busquen la igualdad, la cohesión social y la integración territorial; ausencia de una Argentina autónoma, independiente e integrada en búsqueda de un orden internacional más justo
EL RADICALISMO TAN POCO RADICAL:
Quienes creemos en la democracia de partidos apostamos a su fortalecimiento como esencial para el funcionamiento de las instituciones y el estado de derecho. No ignoramos su crisis de representación, a nivel internacional, producto de no asumir sus responsabilidades históricas, de presente y futuro con sus sociedades.
Lleva la Unión Cívica Radical su permanencia durante tres siglos de historia Argentina. Sus principios y valores, sus luchas cívicas, sus políticas y programas, sus gobernantes escribieron algunas de las mejores páginas del país. Hoy, quizás la tautología del título debería añadir “radicales tan poco radicales”. Un radicalismo ausente del debate nacional; ausencia desde la ética de la responsabilidad; ausencia en la dirigencia de la conducta y en la defensa de los principios históricos; ausencia y división en sus bloques legislativos; ausencia del funcionamiento –desde hace años- de sus cuerpos orgánicos; ausencia de debate y discusión política; ausencia de una estrategia nacional compartida; ausencia de un proyecto de nación.
Representó la UCR estos años el “no lugar”, una conducción –respetando el mandato popular- opositora al gobierno de Milei, y por otro lado un bloque, de mayoría de legisladores, acompañando acríticamente las principales iniciativas del gobierno. Imposibilidad de confluir en la mirada a largo plazo de la conducción y el corto plazo de los gobernadores, urgidos por sus necesidades (pago de salarios, respuestas en educación y salud pública, construcción y reparación de rutas y caminos, etc). Ausencia de construir puentes, de establecer el diálogo y la conversación. Confusión en la dirigencia, militancia y afiliados que deriva en una sociedad desinteresada de escuchar la voz radical. Existe una disputa política por el sentido, o sea por el rumbo del centenario partido.
La transición democrática fue posible por las luchas del pueblo argentino. La historia del radicalismo la escribieron y engrandecieron los Amaya, Karakachoff, Aredez, Pisarello, Rodríguez Araya, Solari Yrigoyen y no los intendentes y funcionarios, de origen radical, que mantuvieron sus cargos y prebendas en plena dictadura. Expresaba Mitterand: “desarraigar nuestras raíces pensando florecer mejor es el gesto suicida de un idiota”.
Entonces, la pregunta sería ¿qué puede ofrecer el radicalismo y los radicales a la sociedad? Levantando al mismo tiempo las banderas de libertad e igualdad, como decía Alfonsín:
1) ETICA Y CONDUCTA como la sostuvieron nuestros próceres. Proponer un Nunca Más a la corrupción en nuestro país.
2) DEFENSA DE LA CONSTITUCION NACIONAL frente a la pretensión del presidente Milei de proponer una contrareforma y volver al siglo XIX negando el 14 bis y la CN ’94 con la incorporación de los tratados internacionales y los nuevos derechos y garantías
3) DESARROLLO Y MODERNIZACION de las fuerzas productivas y sociales rescatando y actualizando el programa de Parque Norte
4) FORTALECIMIENTO DEL FEDERALISMO todos nuestros gobernadores muestran cuentas públicas ordenadas. Somos un partido federal que entre sus deberes está promover la integración territorial y terminar con las asimetrías regionales
5) PLENA VIGENCIA DE LOS DERECHOS HUMANOS somos el partido del juicio a las Juntas Militares. El partido que defendió las libertades y derechos individuales cuando en democracia los populismos las amenazaron. Reconociendo el carácter progresivo de los derechos humanos
6) DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LOS TRABAJADORES plena vigencia de los derechos sociales consagrados en la CN. Una modernización laboral que garantice los derechos de los trabajadores y de respuestas a los desafíos del siglo XXI, reduciendo la jornada laboral y el trabajo ilegal no registrado. Impulsar un sindicalismo democrático con representación de las minorías.
7) GARANTIZAR LA PARTICIPACION DEMOCRATICA DE LAS MUJERES Y DE LAS MINORIAS frente al discurso homofóbico y de odio de Milei levantamos las luchas de Elvira Rawson, Julieta Lanteri, Florentina Gómez Miranda, Teresa Morini; Margarita Malharro de Torres, Nélida Baigorria, Luz Vieira Mendez, Angela Sureda, Norma Allegrone, Mabel Bianco, Lucia Alberti y tantas mujeres que desde el radicalismo defendieron los derechos de las mujeres.
8) CONVOCAR A LOS JOVENES al protagonismo político desde un proyecto reformista que defienda un liberalismo/republicano y progresista comprometido con el bien común y el futuro de la patria.
9) CONSTRUIR UNA ARGENTINA CON AUTONOMIA NACIONAL E INTEGRADA A AMERICA LATINA trabajando junto a las naciones hermanas por un orden internacional más justo.
10) LLAMAR A DEFENDER EL MEDIO AMBIENTE promoviendo políticas públicas que tengan en cuenta el cambio climático
Asume la UCR un proceso de renovación, respetuoso de su carta orgánica y de la elección democrática de sus autoridades. Deberán definir con urgencia una hoja de ruta que considere:
A) UN PARTIDO PRESENTE: recuperando el diálogo y el debate político. Fortaleciendo el rol de la militancia y la presencia de los jóvenes y las mujeres en los organismos de conducción.
B) CONVOCAR A UN CONGRESO DOCTRINARIO: para definir un rumbo estratégico y elaborar políticas y propuestas para la situación actual.
C) LLAMADO CIVILIZATORIO abrazado al espíritu de la Asamblea de la Civilidad, la Hora del Pueblo y la Multipartidaria desde la autoridad moral, por historia y convicciones democráticas, convocando a las fuerzas políticas y sociales a una mesa de diálogo frente a la crueldad y la insensibilidad social del gobierno. No alcanza con las mínimas coincidencias hay que construir los máximos comunes denominadores con mirada de futuro.
D) INICIAR LA CONSTRUCCION DE UNA ALTERNATIVA POLITICA DESDE LA OPOSICION junto a todos los sectores democráticos alejados de la polarización que nos empobrece y fagocita
Levantó Raúl Alfonsín la consigna “Ahora o Nunca”, plena campaña. Son tiempos para los radicales de recuperar su vigencia.
[1] En su libro “El Capital en el siglo XXI” junto a Emmanuel Saez, Facundo Alvaredo, Fabien Dell, Nancy Oian, Abjhit Banerjee analizaron las series comparadas de distribución de distintos países, incluido Argentina
[2] Lo explica Enzo Traverso en su libro “Las nuevas caras de la derecha. Potencia y contradicciones de la etapa posfacista”
[3] En su primer discurso de campaña Donald Trump expresa: “Estoy aquí para vengar a los que fueron maltratados, humillados, despojados”
[4] En sus libros “Democracia en extinción. El espectro de las autocracias electorales” y “Derecha 2.0” desarrolla Steven Forti el avance de esos sectores.
[5] Wendy Brown en su libro “En las ruinas del neoliberalismo”
[6] Daniel Innerarity en su libro “La libertad democrática”
[7] Angus Madisson especializado en historia macroeconómica cuantitativa, incluyendo la medición del crecimiento económico y el desarrollo
[8] Pablo Semán lo desarrolla en sus libros “Está entre nosotros. ¿De dónde sale y hasta dónde puede llegar la extrema derecha que no vimos venir?” y “El ascenso de Milei: claves para entender la derecha libertaria en Argentina”
[9] Diario Clarín el 14 de diciembre de 2023
[10] Pierre Rosanvallon en su libro “Las Instituciones Invisibles”.
[11] Importantes constitucionalistas entre ellos Daniel Sabsay, Ricardo Gil Lavedra, Andrés Gil Domínguez, Raúl Ferreyra, Antonio María Hernández, Roberto Saba, Pablo Manili se opusieron al Decreto 70/23
[12] Declaración de julio de 2025. El Club de la Igualdad lo constituyen: Daniel Larriqueta; Mabel Bianco; Diego Barovero; Lucia Alberti; Oscar Muiño; Edit Gallo; Francisco Alfonsín; Agustina Monner Sans; Marcelo Alegre; Laura Echezarreta; Alejo Ríos y Pedro Calvo
[13] En octubre el déficit en cuenta corriente llegó a 2.600 millones de dólares. El peor registro en 8 años
[14] Daniel Lutzky en el diario El Economista el 28/11/25 desarrolla el concepto de Estado justo.
[15] Aldo Ferrer en su libro “Nacionalismo y Orden Constitucional”
[16] Diario La Nación 18 de noviembre de 2025
[17] Guillermo Oliveto especialista en consumo. Diario Clarín 16 de noviembre de 2025
[18] INFOBAE 17 de noviembre de 2025
[19] El art. 73° de la ley de Presupuesto enviada por el PEN deroga la actualización automática de las AUH y de otras asignaciones.
[20] Documento del 23 junio de 2025
[21] En el libro “El Radicalismo en tiempos del menemismo”.
[22] Robert Russell en Clarín 11 de octubre de 2025
*Pedro Calvo es profesor de Principios del Derecho. Constitucional y Derechos Humanos (UBA), Diputado Nacional (MC)