Retirar un contenedor en Buenos Aires: un costo que Argentina ya no puede naturalizar

En un contexto de sobrecostos portuarios, el retiro eficiente de contenedores y el transporte terrestre se vuelven determinantes para sostener la competitividad del comercio exterior argentino.

Por Lucas Bianchi

CEO y Founder de Interborders

De acuerdo con un informe de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), operar un contenedor en el Puerto de Buenos Aires puede costar entre un 50% y hasta un 500% más que en otros puertos de la región, como Santos, Montevideo o San Antonio. El dato es contundente y confirma algo que el sector viene señalando hace tiempo: la logística en Argentina arranca cuesta arriba.

Frente a esta realidad, hay una conclusión inevitable: si el puerto es caro, y no siempre es posible modificar esa variable en el corto plazo, la eficiencia del resto de la cadena logística deja de ser deseable para volverse imprescindible. Y dentro de esa cadena, el retiro terrestre de contenedores es uno de los puntos donde todavía hay margen real para reducir costos, tiempos e incertidumbre.

El transporte terrestre desde el puerto hacia depósitos fiscales, centros de distribución o plantas industriales suele ser visto como un trámite posterior. En la práctica, es uno de los momentos más sensibles de la operación. Cada demora en el retiro, cada descoordinación entre terminal, transportista y despachante, cada turno perdido, se traduce en costos adicionales: almacenajes, estadías, reprogramaciones, falsos fletes, entre otros.


⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠En un país donde el transporte por camión sigue concentrando más del 80% del movimiento de cargas, optimizar el retiro de contenedores deja de ser un detalle operativo y pasa a ser parte fundamental de la cadena logística. La diferencia entre una operación planificada y una improvisada puede representar cientos de dólares por contenedor.

Desde nuestra experiencia trabajando con clientes regionales, vemos que la clave no pasa solo por “sacar el contenedor rápido”, sino por hacerlo con previsibilidad, trazabilidad y coordinación. Integrar el transporte terrestre a la planificación logística desde el inicio, y no como una etapa aislada, permite reducir tiempos muertos, anticipar ventanas operativas y minimizar costos indirectos que muchas veces no aparecen en la tarifa inicial, pero sí en la factura final.

En contextos de alta presión de costos, como el actual, la eficiencia logística se construye en los detalles: flotas disponibles a tiempo, conocimiento de la operatoria portuaria, lectura anticipada de cuellos de botella y capacidad de reacción ante imprevistos. Ahí es donde los operadores logísticos podemos marcar una diferencia concreta.

Argentina necesita discutir cómo mejorar su competitividad portuaria, sin dudas. Pero mientras ese debate avanza, también se necesita profesionalizar y optimizar lo que sí está bajo nuestro control. El transporte terrestre y el retiro eficiente de contenedores son una de esas variables.