Despedida

Nélida Maciel, Madre del Honor
En la Plaza Saraví de San Andrés de Giles, la imagen de Nélida Maciel frente a la estatua de su hijo, el soldado caído en Malvinas VGM Jorge Maciel, condensa en silencio la memoria de una generación marcada por la guerra y la desmalvinización.
La fotografía la muestra callada, observadora, con ojos de mirada profunda, como si en ese instante se fundiera el dolor personal con el reclamo colectivo. Su postura firme, frente al bronce que inmortaliza a su hijo, transmite una dignidad serena que habla más que cualquier discurso.
Nélida es y será siempre una madre del honor: símbolo de las mujeres que cargaron con la ausencia y el silencio impuesto tras la guerra. Su rostro reflejaba la herida abierta de la desmalvinización, ese proceso que relegó a los combatientes y sus familias al olvido, negándoles reconocimiento durante años.
La escena en la plaza no era solo un acto íntimo de recuerdo. Era también un testimonio público de resistencia: la mirada de Nélida interpelaba a la comunidad, recordando que la memoria de los caídos no puede ser borrada ni minimizada.Esa comunidad que fue impiadosa con ella que tuvo el descaro de decirle “tu hijo no fue a Malvinas ,tu hijo se escapo , te dejo ,y vive lejos “.En esa plaza le pregunte como fue viajar a Malvinas y saber por fin ,cual es la tumba de su hijo,luego del reconocimiento de los soldados sepultados en el Cementerio de Darwin que fue posible gracias al Plan del Proyecto Humanitario del Comité Internacional de la Cruz roja ,conjuntamente con el Equipo Argentino de Antropología Forense. Me miro ,y la mirada de acero ,orgullo, de dolor acumulado me atravesó .dijo muy bajito ,encogiendo hacia arriba los hombres “pude decirle a todos que mi hijo no me abandonó,mi hijo peleo y murió peleando en Malvinas y esta allá .
Hace apenas dos días, Nélida partió de este mundo. Su ausencia deja un vacío inmenso en San Andrés de Giles y en la memoria colectiva de Malvinas. Se va la madre que supo transformar el dolor en dignidad, la mujer que sostuvo en silencio la bandera de la memoria cuando muchos preferían olvidar.
Su mirada profunda, que tantas veces se posó sobre la estatua de Jorge, queda grabada como un legado. En ella se reflejaba el amor inconmensurable de una madre y la herida eterna de la patria.
Hoy, la comunidad despide a Nélida Maciel con respeto y gratitud. Su figura se eleva como símbolo de resistencia y verdad: la madre del honor que nunca dejó de mirar a su hijo, que siempre supo que parió un héroe y nunca dejó de recordarnos que Malvinas duele, pero también dignifica.