(Por Dr. Daniel Vico Abogado, Político, Escritor) – Sin dudas Javier Milei vino a romper con la tradicional imagen y comportamiento que teníamos los argentinos sobre un presidente, ya desde su carácter de panelista, se notaba que era un fantasioso, un tipo que divagaba con teorías que en los papeles parecen fantásticas, pero en la realidad son imposibles de llevar a cabo en países como el nuestro.
Fanático y admirador del gran país del norte, vasallo, provocador, psicótico y paranoico, me pregunto cómo una persona con esas características ha podido llegar a la presidencia de la nación, que hicimos mal, en que nos equivocamos.
La reforma laboral que pretende Milei y sus secuaces es brutal, no solo por la quita de los derechos conquistados por los trabajadores a lo largo de la historia, derechos que constaron sacrificios, vidas y largas luchas.
Aprovechando la coyuntura gremial, donde los sindicatos ya no les interesa el bienestar económico del trabajador, sino más bien el bienestar de las cuentas sindicales y…las propias…el presidente y sus secuaces arremeten con un proyecto de ley de reforma laboral que amenaza con barrer los derechos adquiridos durante décadas, todo ello ante la mirada cómplice de sus aliados políticos, sindicatos, cámaras empresariales y lobbys extranjeros.
En definitiva, los que peinamos canas tenemos en la memoria reciente la era Menem-Caballo y la historia se vuelve a repetir, primero como tragedia y ahora como farsa, ha quedado claro que no existe un “Mesias” político, un salvador, un iluminado que nos saque del inexorable rumbo de fracaso colectivo…. O si?