Con el respaldo del movimiento obrero y en sintonía con Axel Kicillof, el dirigente sanitario impulsa una reconstrucción del justicialismo con eje en la justicia social, la soberanía política y la independencia económica, como alternativa al rumbo nacional
En medio de un escenario político atravesado por el ajuste y la confrontación permanente, el peronismo comenzó a debatir puertas adentro una pregunta clave: cómo aggiornarse sin perder identidad. En ese proceso de revisión y relanzamiento, la figura del Dr. Alejandro Collia empezó a ganar volumen como expresión de una renovación que busca recuperar la mística histórica del movimiento y proyectarla hacia el futuro.
Con una extensa trayectoria en la gestión pública, especialmente en el ámbito de la salud, Collia construyó un perfil asociado al compromiso social y al contacto directo con la comunidad. Durante 13 años estuvo al frente del Hospital Ramón Carrillo, donde impulsó una conducción con puertas abiertas y fuerte presencia territorial. Esa experiencia es hoy presentada como el cimiento de una propuesta política que vuelve a poner en el centro a las personas y no a las variables de ajuste.
En un contexto nacional dominado por las políticas del presidente Javier Milei, a las que define como un modelo de “miseria y exclusión deshumanizado”, Collia sostiene que el justicialismo debe ofrecer una alternativa clara, moderna y convocante. “No podemos resignarnos a ser espectadores mientras se deteriora el tejido social. El peronismo tiene la responsabilidad histórica de reconstruir esperanza”, afirmó en recientes encuentros con militantes.
Aunque su mensaje apunta al conjunto del país, el dirigente decidió volver a sus orígenes políticos en Tres de Febrero para impulsar desde el llano, en la calle y junto a los vecinos, una nueva etapa de construcción. “Es en el territorio donde el peronismo se fortalece, escuchando y organizando”, repite ante cada convocatoria. Desde allí, busca proyectar una propuesta que dialogue con las demandas reales de la sociedad y recupere el vínculo directo con la ciudadanía.
La iniciativa que encabeza —formalizada en la Lista 6 y respaldada por sectores del movimiento obrero, entre ellos el dirigente sindical Octavio Argüello— apunta a dinamizar la estructura partidaria y devolverle vocación de mayoría. El planteo no se limita a una discusión interna: propone reordenar al peronismo para que vuelva a ser una herramienta eficaz de transformación.
En esa línea, Collia reivindica la necesidad de acompañar la gestión de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires como referencia de un modelo alternativo que prioriza la inversión en salud, educación y obra pública. Para el dirigente, esa experiencia demuestra que aún en un contexto adverso es posible sostener políticas públicas orientadas al desarrollo y la inclusión.
El mensaje central gira en torno a tres pilares históricos del justicialismo: justicia social, soberanía política e independencia económica. Collia plantea que el desafío actual es “reconcientizar a los argentinos” sobre la vigencia de esos principios como base para un proyecto nacional que promueva producción, trabajo y cohesión social.
En tiempos de fragmentación y desencanto, la renovación del peronismo aparece como un debate abierto. Desde su regreso al territorio y con la mirada puesta en una construcción más amplia, Alejandro Collia busca posicionarse como uno de los dirigentes dispuestos a encabezar ese proceso. La apuesta es clara: actualizar las banderas históricas del movimiento para ofrecerle a la Argentina un camino distinto, con horizonte de desarrollo y justicia social.