Por Nahuel Candia, CEO de Rebill
| El comercio digital en América Latina supera los USD 190.000 millones anuales y la región es el mercado de e-commerce de mayor crecimiento del mundo. Pero miles de empresas de software y plataformas siguen sin poder cobrar en más de un país. El problema no es de producto ni de demanda. Es de infraestructura de pagos. |
| Hay una escena que se repite en casi todas las empresas de tecnología que deciden expandirse a América Latina. El producto funciona. Los primeros clientes de la región aparecen orgánicamente. El equipo comercial empieza a ver tracción real en dos o tres mercados. Y entonces alguien en la mesa hace la pregunta que nadie anticipó: ¿cómo cobramos? Lo vemos todas las semanas en las empresas que llegan a Rebill. El patrón es siempre el mismo: no tienen un problema de producto. Tienen un problema de infraestructura de pagos. La oportunidad es real y está documentada. El retail e-commerce de América Latina alcanzó los USD 191.250 millones en 2025, con un crecimiento del 12,2% interanual que convierte a la región en el mercado de e-commerce de mayor crecimiento del mundo. Si se incluyen servicios digitales, viajes y delivery, el comercio digital total supera los USD 769.000 millones y se proyecta en más de USD 1 billón para 2027. El ecosistema fintech creció un 340% en la última década, superando las 3.000 empresas en 26 países. La demanda está. Lo que no está es la infraestructura para capturarla. El problema es estructural. Para cobrar en México con tarjetas locales, una empresa necesita constituir una sociedad mexicana, obtener licencias ante la CNBV, conectarse a un procesador local y resolver el régimen fiscal. El proceso de autorización regulatoria en México toma en promedio 781 días. De las más de 1.100 fintechs que operan en el país, solo 89 están formalmente autorizadas bajo la Ley Fintech. Para Brasil, el Banco Central elevó en 2025 los requisitos de capital para todos los procesadores de pagos, y las entidades que operaban sin autorización tienen hasta mayo de 2026 para regularizarse o cesar operaciones. Argentina, Chile, Colombia: cada mercado es un proyecto nuevo. Nosotros lo resolvimos teniendo entidad legal y conectividad directa con adquirentes locales en cada mercado donde operamos. El merchant se integra una sola vez a Rebill y opera como local en seis países. Lo que para muchas empresas son meses de tramitación, para un merchant que trabaja con nosotros son días. Hay una distinción técnica que vale la pena aclarar porque tiene impacto directo en el negocio. Cuando una empresa usa procesamiento internacional, la transacción se procesa desde afuera del país del comprador. El banco emisor la clasifica como compra internacional. Las tasas de aprobación en ese escenario caen al rango de 20 a 45%. No por fraude ni por riesgo crediticio, sino porque el emisor no reconoce al adquirente o aplica filtros más restrictivos. El procesamiento cross-border es otra cosa: la transacción se procesa con adquirencia local, el emisor la ve como una compra doméstica y aprueba entre 60 y 85%, y después los fondos se repatrían al país de la empresa en dólares o en la moneda que el merchant elija. La diferencia entre esos dos números es revenue que entra o revenue que se pierde en cada intento de cobro. No es lo mismo procesamiento internacional que procesamiento cross-border. Son dos modelos de infraestructura distintos, con resultados financieros radicalmente distintos. Lo que nosotros hacemos es procesamiento cross-border: adquirencia local en cada mercado, con repatriación de fondos. Y el mapa de pagos de la región está cambiando más rápido de lo que muchas empresas registran. Las tarjetas de crédito representaban el 56% del e-commerce regional en 2019. En 2024 cayeron al 42%. Para 2030 se proyectan en 21%. Las billeteras digitales y los sistemas de pago instantáneo ya concentran el 46% del volumen transaccional. En 2024, por primera vez en la historia de la región, los sistemas de pago rápido superaron a las tarjetas en volumen total. Quien entra a América Latina pensando que el problema se resuelve con Visa y Mastercard está entrando a un mercado que ya no existe. Soportar esa diversidad de métodos de pago en cada mercado, con una sola integración, es parte central de lo que construimos. Brasil lo demostró mejor que nadie. En 2020 el Banco Central creó PIX, pagos instantáneos y gratuitos que funcionan como enviar un mensaje de texto pero con dinero. En 2024 PIX procesó 68.700 millones de transacciones, superando el volumen combinado de tarjetas de débito y crédito en un 80%. Creció 52% en un solo año. Hoy lo usa el 76% de la población brasileña. No porque sea una gran aplicación. Sino porque alguien resolvió bien la infraestructura. Cuando esa capa funciona, todo lo que se construye encima se acelera. En nuestra plataforma, PIX ya es uno de los métodos de mayor volumen y el que mejor convierte. Incluso las referencias globales en infraestructura de pagos tienen cobertura limitada en la región. Stripe y Adyen ofrecen adquirencia local completa en solo dos mercados de América Latina: Brasil y México. Stripe, de hecho, procesa PIX en Brasil a través de un partnership con un tercero, no directamente. Colombia, Argentina, Chile, Perú quedan fuera o dependen de integraciones parciales a través de intermediarios. Para una empresa que necesita operar en toda la región de forma ágil, integrar proveedor por proveedor en cada país es volver al mismo problema: fragmentación. Es exactamente la brecha que nos propusimos cerrar. Lo que construimos en Rebill es infraestructura de pagos local para empresas que operan regionalmente. Una sola integración para aceptar tarjetas, transferencias y billeteras digitales en cada mercado, sin constituir sociedad en cada país, sin conectarse a un procesador diferente por mercado. Procesamiento cross-border real: adquirencia local en cada país con repatriación de fondos. No procesamiento internacional. Construimos nuestro propio stack, incluido Bluebox, nuestro motor de tokenización certificado bajo el estándar PCI DSS en la categoría más exigente. Eso nos da control total sobre el producto y sobre un roadmap de soluciones regionales que los modelos de marca blanca no pueden ofrecer. Velocidad de startup, robustez de infraestructura crítica. Sin sistema de tickets con semanas de espera. Sin proveedores que mandan Excel por email. Muchas empresas eligen el modelo de PSP en marca blanca para acelerar la entrada. Tiene sentido como primer paso. Pero cada proveedor adicional en la cadena es una capa de software más, una estructura de costos menos optimizada y un punto más de dependencia. Cuantos más intermediarios hay en el medio, más difícil se vuelve construir productos complejos encima: gestión de comisiones para un marketplace, pagos cruzados entre países, splits en tiempo real. Nuestro roadmap de productos regionales permite, por ejemplo, que un marketplace escale en varios países sin necesidad de tener sociedad local en cada uno. Eso no es posible si dependés de layers que no tenés bajo control. La velocidad de entrada es real. El techo también. Hay otro problema que la mayoría subestima: la gestión del cobro recurrente. Suscripciones, membresías, renovaciones automáticas. Cada transacción fallida que no se reintenta correctamente es churn involuntario. Un cliente que quería pagar y no pudo. Eso no es un problema de retención. Es un problema de infraestructura. Nuestro motor de reintentos inteligente recupera automáticamente una porción significativa de esas transacciones fallidas por fondos insuficientes, sin intervención manual. Es revenue que de otra forma se pierde en silencio, todos los meses, sin que nadie lo mida. Hay una conversación paralela que vale la pena abordar: las stablecoins. El volumen de transacciones con stablecoins en América Latina creció significativamente en 2025, representando más del 90% de la actividad cripto en la región. Tienen un rol claro en settlement transfronterizo y en protección contra la devaluación. Pero las stablecoins no resuelven la colección local en moneda fiat. No reemplazan a PIX, ni a SPEI, ni a PSE. No resuelven la factura fiscal en cada país. Son complementarias a la infraestructura de pagos local, no sustitutas. Nuestra plataforma ya soporta on y off ramp de stablecoins como capa adicional al procesamiento en moneda local, porque entendemos que el futuro no es uno u otro: es la integración de ambos rieles en una sola capa. El cuello de botella que más revenue cuesta a las empresas de tecnología en América Latina no es el producto, ni el equipo comercial, ni la estrategia de go-to-market. Es la capa de pagos. La infraestructura local existe mercado por mercado, pero no entre mercados. Resolver esa conexión, con procesamiento cross-border que aprueba como compra doméstica, liquidación en la moneda que la empresa necesite, soporte para métodos de pago que cambian de país en país, y un motor de cobro recurrente que recupera el revenue que otros dejan caer, es lo que separa a las empresas que capturan oportunidad en la región de las que la dejan sobre la mesa. Y a diferencia de hace cinco años, ese problema hoy ya tiene solución.—Nahuel Candia es CEO y co-fundador de Rebill, infraestructura global financiera para mercados emergentes. Opera en 6 países, respaldada por Y Combinator, Tiger Global y SV Angel, entre otros. |
