Cirugía sin sangrado, ¿mito o realidad?

Un estudio sobre más de 700 pacientes demuestra que es posible realizar aumentos mamarios prácticamente sin sangrado al mapear con precisión los vasos sanguíneos de la mama.

Por Juan Manuel Seren, cirujano plástico experto en cirugía mamaria de rápida recuperación (MN 107.174)

La cirugía de aumento mamario sin sangrado fue durante años un objetivo aspiracional en la medicina estética. Sin embargo, lograrlo requiere algo más que destreza manual: demanda un conocimiento profundo de la anatomía vascular y un método sistemático que pueda replicarse con seguridad.

Hoy, luego de años de investigación y una serie clínica de más de 700 casos, es posible afirmar que la cirugía sin sangrado no es un mito, sino una realidad alcanzable cuando se comprende exactamente dónde están los vasos sanguíneos y cómo abordarlos de forma preventiva.

El aumento mamario sigue siendo uno de los procedimientos estéticos líderes. Según el último informe de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS) presentado en 2025, esta intervención se mantiene en el podio de las cirugías más realizadas, formando parte de los 3,9 millones de procedimientos mamarios anuales registrados en todo el mundo. En Estados Unidos, la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos registró 296.568 procedimientos en 2022, lo que reflejó un incremento del 4% respecto a los años previos a la pandemia. A pesar de su popularidad, el hematoma postoperatorio sigue siendo una complicación temida que puede comprometer el resultado estético.

El problema fundamental fue que, durante décadas, se trabajó con secuencias de disección basadas en la inserción muscular y no en el mapeo vascular. Operar sin un mapa preciso de los vasos perforantes es como intentar conducir en una ciudad desconocida sin GPS.

Un mapa vascular para el quirófano

Para resolver esto, un equipo de investigación se propuso crear ese “GPS vascular”. Se inició un estudio que combinó la disección de diez tejidos cadavéricos frescos con el análisis de imágenes avanzadas. Se identificó la presencia de ocho vasos perforantes constantes y un amplio espacio avascular retropectoral.

Para confirmar estos hallazgos en quirófano, se utilizó tecnología de indocianina verde (ICG) y ecografía Doppler portátil, lo que nos permitió “ver” los vasos en tiempo real y corroborar que el mapa anatómico era preciso antes de realizar cualquier procedimiento.

Con esta información, se desarrolló una secuencia de disección dividida en cuatro zonas anatómicas:

  • Zona 1: ubicada en la posición de las “seis en punto”, donde el perforante AICAP emerge al nivel de la quinta costilla.
  • Zona 2: un área avascular que se extiende hasta el segundo espacio intercostal, ideal para una disección limpia.
  • Zona 3: incluye la arteria torácica lateral y el perforante LICAP, hacia la región axilar.
  • Zona 4: denominada “The Big Zone”, que contiene los perforadores del segundo al quinto espacio intercostal, el nervio de la cuarta costilla y el punto de pivot del músculo pectoral, que debe preservarse obligatoriamente.

Al seguir esta secuencia en orden, identificando y coagulando prospectivamente cada vaso antes de continuar, logramos crear el bolsillo para el implante sin sangrado.

Los resultados hablan por sí solos

Entre marzo de 2019 y julio de 2024, se aplicó esta secuencia en 727 pacientes. Los resultados validan el método: solo una paciente (0,13%) presentó un hematoma postoperatorio, una cifra notablemente inferior al 0,92% reportado habitualmente en la literatura internacional Las pacientes se recuperaron rápidamente. Siguiendo protocolos de recuperación acelerada después de la cirugía de aumento mamario (ERABAS), todas fueron dadas de alta dos horas después de la cirugía y pudieron retomar sus actividades cotidianas en pocos días.

Se utilizaron exclusivamente implantes redondos, el 80,05% texturizados y el 19,95% lisos, con volúmenes que variaron desde 150 cc hasta 450 cc. En todos los casos se empleó la técnica de doble plano tipo 1, con incisión inframamaria. Este trabajo, publicado recientemente en la revista Aesthetic Plastic Surgery, demuestra que la cirugía sin sangrado es el resultado de la medicina basada en la evidencia. No se trata solo de estética; se trata de reducir el trauma tisular, minimizar el dolor y ofrecer un estándar de seguridad superior.

La cirugía sin sangrado no es un mito. Es el resultado de comprender profundamente la anatomía, respetar cada estructura vascular y seguir un método que puede enseñarse y replicarse. Es medicina basada en evidencia aplicada al quirófano, y es el futuro de la cirugía estética que las pacientes merecen.