EN DEFENSA DEL MERCADO INTERNO: AUMENTO DE SALARIOS Y JUBILACIONES

Por Mario Mazzitelli

Fortalecer el Poder Popular.

Reconocimiento

Quiero reconocer a todos/as y cada uno/a de los que, a lo largo de los años, han construido Poder Popular. Los que están y los que se fueron. Son el fundamento en el que se sostiene esta propuesta.

Advertencia

Esta nota es una apelación a la militancia. Volver a la base. Algunos pueden sentirlo como una ingenuidad o un método de otra época. Otros creen que solo vale un despliegue tecnológico para el triunfo, sin necesidad de contacto humano. Sin embargo, ésta mirada no refleja toda la realidad. Hace pocos meses, un socialista democrático, Zohran Mamdani ganaba la alcaldía de Nueva York, con una enorme militancia recorriendo casa por casa. Casa por casa. Hablando con cada uno de los vecinos. Si los de arriba tienen los medios tecnológicos, los de abajo tenemos la pasión por un buen vivir para todos. Empezamos.

El Poder Popular vive abajo.

En las Sociedades de Fomento, las Asambleas Barriales, los Foros de Seguridad, los Clubes Sociales y Deportivos, las Cooperadoras Escolares, los Sindicatos de Trabajadores, las grandes Organizaciones Gremiales, los Movimientos Ambientalistas, los Centros de Jubilados, los diversos Encuentros Culturales, las Cooperativas, los Centros de Estudiantes, las Asociaciones Profesionales, los Centros de Comercio e Industria, etc. Cada una se dedica a lo suyo, a lo particular, a lo específico. Eso está muy bien. Pero no alcanza para construir suficiente poder del pueblo. Para superar la fragmentación y alcanzar un estadio superior habrá que hacer esfuerzos.

Una tarea es: restablecer el vínculo entre la militancia política y estas bases.

Veo que el primer vínculo que debemos restablecer es entre la militancia política y estas bases. He observado que miles de militantes populares, en un largo proceso marcado por la comodidad, la financiación de la política, la burocratización, la estabilidad laboral estatal (y los vicios emergentes) estuvieron en sus funciones con un buen estándar de vida. Frente a ellos una sociedad a la que se le movía el piso todos los días: inseguridad, escasez, inflación. Se generó una grieta. El régimen la detectó y la explotó. “Una casta vivía bien a expensas del pueblo”. Les dió resultado.

Otros militantes dejaron la actividad trasladando la responsabilidad en los funcionarios “rentados”. Y otros, sintieron la necesidad intelectual de encontrar una explicación a la decadencia que vivimos. Esto los llevó a ensimismarse, encerrarse sobre sí mismos, encapsularse. El extraordinario compromiso militante posterior a la dictadura fue cediendo hasta caer en un estado de desánimo que debemos superar.

Por ésa grieta entre la militancia política y el pueblo se fueron colando los esbirros del régimen, hasta que se hicieron con el Poder Ejecutivo Nacional.

¿Volver a enamorar?

Costará reconstruir los vínculos de afecto, de confianza, de certezas, de solidaridad. Costará pero es imprescindible hacerlo para acelerar el fortalecimiento de un Poder Popular Democrático. (Poder Democrático hasta hoy enajenado de las mesas donde se debate el futuro del país, los negocios privados con bienes públicos y los contubernios de cúpula)

Esta nueva militancia nos obliga a volver con humildad. A reconocer los objetivos y las limitaciones de cada una de estas organizaciones y espacios del pueblo. No se vuelve para dar clases. Se vuelve con el objeto de ayudar en cada uno de los objetivos concretos del barrio, del club, de la escuela, etc. Se vuelve sinceramente. Sin esconder nada. Con afecto para entender que pasa en el corazón, la cabeza y el estómago de nuestro pueblo. No para decirles que “votan contra sus intereses”. Eso es “soberbia pura”. Se vuelve para actuar juntos, para dialogar…

Otra tarea: vincular lo particular con lo general

Aquí vamos a necesitar un verdadero salto de calidad en la comprensión de los dramas argentinos. Será una tarea que lleve su tiempo. Que respete las sagradas necesidades de quienes están apremiados por las urgencias y no pueden disponer de la tranquilidad de la reflexión serena.

El enemigo ataca en su batalla informativa y cultural. Por la primera entrega una catarata de noticias (entre verdades y mentiras) cuyo procesamiento es muy difícil. Y por la segunda avanza con la idea de desvincular lo individual de lo colectivo, lo particular de lo general, mi casa del país; así siembran ideas falsas, pero convenientes para sus intereses.

Con un discurso cínico las clases altas te invitan a que circunscribas tú accionar al metro cuadrado en el que transcurre tú día a día. “Si te esforzas lo suficiente, si sos emprendedor, si tenes ideas brillantes, saldrás adelante. Si tú vida no despega, no llegas a fin de mes, no podes comprarte una casa, ni siquiera un juguete para tú hijo, ese es un problema tuyo. No lo supiste resolver. Sos un perdedor”. Mientras tanto las clases altas (nativas y extranjeras) se quedan con el territorio, con los grandes yacimientos minerales, con el mar, con el agua, con las grandes rentas de la nación, con el fruto del parasitismo financiero, con los beneficios de la ficticia deuda eterna, etc. “Vos ocúpate de lo tuyo. Aunque lo tuyo sea casi nada. Nosotros (las clases ricas) nos ocupamos del resto. Que es casi todo.”

Este bombardeo de los de arriba, se contrarresta con la militancia en las bases.

En un proceso de militancia en la base, respetando los largos tiempos de la reflexión popular, cuando se ponen de manifiesto las limitaciones de las pequeñas luchas particulares; se podrá avanzar hacia el re-ligamiento de las partes con el todo.

El resurgir del sujeto “Pueblo Argentino”, que dio origen a nuestra Patria

El pueblo argentino, como sujeto histórico, es el dueño de todo el territorio nacional. “…el dominio primario y la propiedad soberana de los bienes naturales constitutivos de la Nación corresponden al Pueblo. La tierra, el agua, la flora, la fauna, los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de litio, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, el suelo, el subsuelo, el espacio aéreo, el espectro radioeléctrico, el mar, la plataforma marítima, las islas y los archipiélagos emergentes son pertenencias imprescriptibles e inalienables del Pueblo Argentino. De la propiedad común de estos bienes y las rentas emergentes; proviene la unidad de la Nación y el destino común.”

Esta comprensión es el gran salto en la lucha por la liberación nacional y la emancipación social. Falta mucho.

El enemigo ha puesto la propiedad privada por sobre el dominio colectivo. De esta manera al país lo pueden ir comprando de a poco, por retazos, por partes. Con papel pintado. Como quiere hacer Trump, de una vez, con Groenlandia. En nuestro caso sería: una porción de territorio hoy, una empresa mañana, un yacimiento pasado, etc. hasta que no quede nada de Nación. Todo en manos ajenas. Una minoría súper rica y millones despojados, sobreviviendo como pueden. ¿El Estado? No lo van a desmantelar, quedará como brazo represor para garantizar la supremacía de esa minoría sobre la mayoría. ¿La Democracia? Pulverizada. Controlando la comunicación, el dinero, los prejuicios, los juicios y las mentiras, la minoría intentará que el sufragio no pase de ser una formalidad.

La Patria Argentina no se fundó para eso. Sino para darle cobijo a todos y cada uno. Seguridad y Progreso. Incluso a los extranjeros que quieran habitar nuestro suelo. Porque aquí “naides es más que naides”. “Ved en trono a la noble igualdad.”

Cierro. Por ahora estamos concentrados en derrotar al “régimen plutocrático colonial de saqueo”. Una de las tareas es fortalecer el Poder Popular con una dirección, un contenido y un sentido.

Una realidad: sin Poder Popular no se pueden sostener salarios y jubilaciones dignas y crecientes para las mayorías.

Un método: los que construyen por abajo, definen el rumbo estratégico por arriba.

Una contraseña: en defensa del mercado interno: aumento de salarios y jubilaciones.

Una fórmula: Unidad + Unidad + Unidad.

Si hacemos las cosas bien el triunfo popular será magnífico.

*Esta nota se irá entregando en partes breves, hasta un total de 10. Si alguien no la quiere recibir, por favor me avisa.