- En Argentina se diagnostican más de 22.0001 casos de cáncer de mama al año.
- Sin embargo, el temor a la incomodidad del estudio sigue alejando a las pacientes de los consultorios.
- Los nuevos equipos 3D, diseñados con materiales suaves y anatómicos, buscan derribar esta barrera y fomentar los controles preventivos.
El cáncer de mama es la principal causa de muerte oncológica en las argentinas. Cada año se detectan más de 22.0001 nuevos casos en el país, lo que explica por qué los médicos insisten tanto durante el “Mes Rosa” en que llegar a tiempo salva vidas. A pesar de esta realidad, muchísimas mujeres siguen postergando sus chequeos para no enfrentarse a un enemigo silencioso del que poco se habla: el miedo a hacerse el estudio.
Históricamente, el temor al dolor, al famoso “apretón” o a la incomodidad física provocó que muchísimas mujeres posterguen o incluso eviten sus controles anuales. Aunque es sabido que la mamografía es vital para la salud, para muchas pacientes sigue siendo un momento tenso, frío y angustiante.
Pero la ciencia escuchó este reclamo y actualmente, el desarrollo de la tecnología médica está poniendo a la empatía como impulsora de la innovación. Hoy la premisa de los especialistas indica que si el estudio asusta o duele, la tecnología está fallando en su misión principal de acercar a las mujeres a la prevención.
El fin de las placas frías
En nuestro país ya existe una nueva generación de mamógrafos pensados para que la visita al médico sea una experiencia muchísimo más amable y humana. Son equipos que fueron rediseñados desde cero con el foco puesto en lo que verdaderamente sienten las pacientes.
Dentro del consultorio, uno de los grandes cambios es el tiempo. Estos nuevos aparatos pueden hacer escaneos 3D de alta precisión y manteniendo la eficacia de las imágenes en tan solo cinco segundos. La velocidad resulta clave para acortar la ansiedad que aparece mientras las mujeres esperan que termine el examen.
Pero probablemente el avance más celebrado por quienes ya probaron estos equipos sea el diseño. La nueva tecnología reemplazó las clásicas placas rígidas por paletas de polímero suave con bordes redondeados, materiales que se adaptan mucho mejor al pecho. Además, estos sistemas ajustan automáticamente su posición al cuerpo de cada mujer, lo que disminuye notablemente las incomodidades físicas del procedimiento.
“Ofrecer exámenes amigables y precisos es clave para fomentar la detección temprana y mejorar el pronóstico. Si la experiencia ya no es estresante ni dolorosa, las mujeres se sienten mucho más motivadas a hacerse los controles a tiempo y evitan llegar tarde al diagnóstico”, explicó Miguel Rincón, especialista en mamografía para Cono Sur en Siemens Healthineers.
El avance de la medicina actual va más allá de lograr la mejor imagen en una pantalla, porque ahora busca comprender lo que verdaderamente implica para una mujer transitar estos chequeos. Por eso, el mensaje para este mes de octubre es esperanzador: los controles evolucionaron y la tecnología es empática con el cuerpo femenino para que el miedo al dolor deje de ser un obstáculo en el cuidado de la propia vida.