EL MIEDO A PRESIDIR EL CONGRESO

Por Yahia Mohamed Lamin *

Nadie quiere presidir el Congreso.

Ese es el dato. No es quién será el presidente de la Comisión Preparatoria. Es que nadie quiere serlo.

Y no es por modestia. Es por miedo.

Porque presidir este Congreso es presidir un naufragio. Y nadie quiere salir en la foto del capitán que se hundió con el barco.

Los mismos que han mandado 50 años, que han votado todo, que aplaudieron la ruptura del alto el fuego en 2020 sin decir ni una palabra, ahora miran para otro lado y dicen que la culpa es de Ghali.

No. La culpa no es solo de Ghali. Si la decisión de volver a la guerra fue colectiva, el fracaso también es colectivo. Lo que no se puede hacer es levantar la mano para la guerra y esconder la mano cuando llega la factura. Las victorias tienen muchos padres. Las derrotas, como siempre, son huérfanas.

Pero el problema no es Ghali. El problema es que el mundo ha cambiado y vosotros no.

Seguís con el manual de la Guerra Fría mientras el Consejo de Seguridad ya ha votado la resolución 2797 y Washington ya ha dicho por dónde va el camino. Y el camino no es el que prometisteis hace 50 años.

El camino es un acuerdo con Marruecos. Lo sabéis. No lo decís. Pero lo sabéis.

Para eso hace falta otra gente. No podéis pedir a los que se educaron en los eslóganes del siglo pasado que entierren los eslóganes del siglo pasado. Es imposible. Necesitan creer en su mentira para seguir viviendo.

El Polisario pudo ser una revolución moderna. Y acabó siendo una agencia de colocación tribal.

Al principio, decir la palabra tribu era un delito. Metíais a la gente en Rachid por tribalista. Les hacíais juicios públicos para humillarlos.

Hoy todo es tribu. El ministro es de tal tribu. El embajador es de tal otra. El congreso es un reparto de camellos entre primos. Calculáis cuántos hay de cada tribu para que nadie se enfade.

Prometisteis enterrar el tribalismo y habéis terminado siendo sus guardianes. Os convertisteis en lo que jurasteis destruir.

Y esa es la pregunta que nadie se hace: si trasladáis esa lógica tribal a un Estado, ¿qué Estado vais a construir? Un Estado fallido. Otro más en la lista de países que se mataron entre tribus porque nunca construyeron instituciones.
Por eso nació gente fuera. Por eso nació el (Movimiento Saharauis por La Paz) MSP y por eso otros muchos se fueron. No porque quisieran a Marruecos. Sino porque no querían un Estado de tribus.
Este XVII Congreso no necesita un cambio de caras. Necesita un cambio de reglas.

Mientras sigáis fabricando un censo de 2.000 o 3.000 delegados elegidos a dedo para que ratifiquen lo que ya decidisteis en Argel, no tenéis un Congreso. Tenéis una obra de teatro.

Un Congreso que no puede decidir, solo sirve para aplaudir.

Abrid el partido. Aceptad que hay saharauis que no piensan como vosotros y que también son saharauis. Dejad que se presente otra gente. Que haya pluralismo. Que el que quiera defender la autonomía con garantías, pueda defenderla sin que le llaméis traidor.

Pero no lo harán. No se quieren bajar del burro.

Llevan 50 años subidos al mismo burro, anclados en el mismo punto del desierto de Tinduf, dando vueltas en círculo y haciendo creer que avanzan.

Llevan 50 años presidiendo el naufragio de un barco que nunca navegó. Porque como usted bien dice, Director, un barco anclado 50 años en la arena del desierto no se hunde. Se oxida.

Y eso es exactamente lo que han hecho con el sueño saharaui: oxidarlo.

Prefieren morir abrazados a ese hierro oxidado antes que tener la humildad de bajarse del burro, remangarse y empezar a caminar hacia donde realmente está el futuro. Que Ya no está en la -Hamada- de Tindouf .

*periodista Saharaui