La RG 5866 redefinió durante 2026 el esquema de emisión de comprobantes para el sector y reemplazó a la RG 5824. El cambio llega a una industria que cerró el primer trimestre con 36,9 millones de pólizas patrimoniales vigentes y que, sólo en marzo, registró una producción estimada de $2,096 billones. El desafío ya no es únicamente impositivo: también alcanza a los sistemas centrales, la trazabilidad de datos y la capacidad de procesar operaciones masivas sin sumar fricción administrativa.
| El mercado asegurador argentino atraviesa una transformación que, a primera vista, puede parecer tributaria pero que en la práctica obliga a revisar buena parte de su infraestructura operativa. La Resolución General 5866 de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), emitida el 26 de junio y vigente desde el 1° de julio, reordenó el régimen de emisión de comprobantes para distintos sectores y estableció un cronograma específico para las compañías alcanzadas por la Ley 20.091. La norma tiene una particularidad relevante para comprender el escenario actual: la RG 5824, publicada en febrero, fue abrogada por la RG 5866. Esta última tomó buena parte de aquella reforma, incorporó adecuaciones luego de las consultas y dificultades operativas manifestadas por algunos de los sectores alcanzados y fijó una implementación escalonada. ARCA también avanzó en la unificación de mecanismos de emisión electrónica, incluida la posibilidad de que las aseguradoras soliciten comprobantes por sus operaciones mediante un mismo WebService. El calendario merece atención. La obligación general comenzó a regir el 1° de julio de 2026 para las entidades de seguros, con las excepciones previstas por la propia normativa. Desde el 1° de septiembre se vuelve exigible para las operaciones realizadas con sujetos que no sean responsables inscriptos ni exentos en IVA, mientras que las operaciones de coaseguro quedaron alcanzadas desde el 1° de marzo de 2027. ARCA mantiene además fuera del nuevo esquema general a la emisión de seguros de vida obligatorios. “Cuando una modificación normativa impacta sobre una operación de gran volumen, el problema no se resuelve agregando una tarea administrativa al final del proceso. Hay que pensar cómo nace el dato, cómo se valida, cómo se transforma en un comprobante y cómo queda disponible para una auditoría posterior. En seguros, esa trazabilidad es tan importante como la emisión misma”, plantea Lorena Comino, CEO de Facturante. El volumen convierte una obligación fiscal en un desafío operativo La dimensión del mercado ayuda a explicar por qué la discusión excede la contabilidad. El informe de Pólizas y Cantidad de Siniestros correspondiente al primer trimestre de 2026, elaborado por la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN), registró 13.463.441 pólizas patrimoniales emitidas netas de anulaciones entre enero y marzo. Al cierre del trimestre había 36.908.241 pólizas vigentes y se contabilizaron 3.139.661 anulaciones. En los últimos doce meses, las emisiones netas de anulaciones alcanzaron 53.910.213. Automotores concentró el 52,4% de las emisiones patrimoniales del trimestre, con más de 7 millones de pólizas netas de anulaciones. Motovehículos representó otro 11%. Las cifras no implican una equivalencia automática entre pólizas y comprobantes fiscales, pero muestran la escala transaccional sobre la cual deben trabajar los equipos de administración, tecnología y cumplimiento. La actividad también mantiene un peso económico significativo. La SSN estimó que la producción total de seguros de marzo de 2026 alcanzó $2.096.577 millones, es decir, unos $2,096 billones. El 85,4% correspondió a seguros de daños patrimoniales, el 13,3% a seguros de Vida y Otros y el 1,3% a seguros de Retiro. A valores constantes, la producción total resultó 4,5% superior a la de marzo de 2025. “En una compañía que procesa miles o millones de movimientos, el control manual se vuelve un riesgo en sí mismo. El objetivo debería ser que el cumplimiento sea una consecuencia natural de la operación y no una instancia paralela que obligue a reconciliar información después”, sostiene Comino. Liquidación mensual, puntos de venta y datos que deberán conversar Uno de los cambios incorporados por ARCA es la posibilidad de utilizar una Liquidación Electrónica Mensual para determinados sujetos, entre ellos las entidades de seguros. La normativa permite facturar las operaciones de manera individual o por período mensual a cada adquirente. Si se utiliza esta segunda modalidad, la compañía debe conservar los registros y documentación que permitan identificar las operaciones subyacentes. El comprobante mensual debe emitirse hasta el último día de cada mes y ponerse a disposición del receptor dentro de los diez días corridos siguientes. La RG 5866 también obliga a revisar la configuración de los puntos de venta, que deben quedar vinculados al sistema de facturación utilizado y a la condición frente al IVA. Para los seguros de caución existen además datos específicos: el régimen contempla campos adicionales para identificar póliza y endoso. Desde septiembre puede utilizarse el WebService general previsto por la RG 4291, aunque el WebService específico de Seguros de Caución podrá seguir utilizándose hasta el 31 de diciembre de 2026, lo que abre una ventana de transición para las compañías que deban migrar integraciones existentes. Detrás de esa adaptación aparecen cuestiones que exceden a los departamentos impositivos. En una aseguradora, los datos pueden atravesar sistemas de emisión de pólizas, cobranzas, productores, conciliación, administración, contabilidad y atención al cliente antes de llegar a la factura. Cuanto mayor es el número de integraciones, más relevante se vuelve la consistencia entre la información que origina la operación y aquella que finalmente llega a ARCA. Una industria que ya venía modernizando su “core” El cambio argentino se produce mientras el seguro acelera su transformación tecnológica en toda la región. La edición de enero de 2026 de Latam Insurtech Journey relevó 536 insurtechs en América Latina, un crecimiento de 7%. El estudio también señaló que en cuatro años desapareció el 48% de las compañías relevadas, pero al mismo tiempo se crearon 330 nuevas, un dato que muestra un ecosistema dinámico, competitivo y crecientemente concentrado en soluciones con una aplicación concreta dentro de la industria. La Asociación Argentina de Compañías de Seguros (AACS), al analizar en mayo las tendencias tecnológicas de Property & Casualty para 2026 a partir de un trabajo de Celent, puso el foco justamente en la modernización del core asegurador. Entre las capacidades que ganan terreno aparecen la automatización de suscripción y siniestros, la extracción de datos, las APIs abiertas, los microservicios y las arquitecturas preparadas para inteligencia artificial. El relevamiento citado por la AACS muestra hasta qué punto esa transformación ya alcanzó a los proveedores de infraestructura: 90% de los proveedores de sistemas core analizados incorporaron GenAI en plataformas de siniestros, 87% en administración de pólizas y 80% en módulos de underwriting. El dato no describe específicamente al mercado argentino, pero sí marca hacia dónde evoluciona la arquitectura tecnológica de una industria que necesita procesar más información sin multiplicar el trabajo manual. La regulación argentina encuentra, por lo tanto, a las compañías en medio de dos movimientos simultáneos. Por un lado, crecen las exigencias de trazabilidad, documentación y consistencia de la información. Por otro, los sistemas de seguros evolucionan hacia estructuras más modulares, conectadas por APIs y con automatización de tareas que hasta hace pocos años requerían intervención humana. Del cumplimiento a la infraestructura En este escenario comenzaron a ganar espacio soluciones tecnológicas enfocadas específicamente en la adaptación del sector asegurador. Facturante, por ejemplo, desarrolló una capa de integración que puede conectarse al core de una compañía mediante API REST o mediante intercambio masivo de archivos batch vía SFTP. Según la información técnica publicada por la empresa, la plataforma contempla reglas específicas para seguros de caución, Liquidación Electrónica Mensual y esquemas de coaseguro. La lógica apunta a un problema concreto: evitar que las modificaciones regulatorias obliguen a intervenir manualmente grandes cantidades de operaciones o a reconstruir completamente los sistemas internos cada vez que cambia una especificación fiscal. En compañías con alto volumen, la automatización deja de ser solamente una herramienta de eficiencia para convertirse en una forma de reducir errores y mantener trazabilidad. “Las aseguradoras no deberían tener que elegir entre cumplir y mantener estable su operación. El desafío tecnológico es construir una capa que pueda absorber los cambios regulatorios sin obligar a rediseñar el negocio cada vez que cambia una especificación. Esa lógica es la que permite escalar”, afirma Comino. El punto de fondo es que la nueva etapa de facturación electrónica de ARCA llega a una industria donde el dato ya recorre múltiples sistemas antes de convertirse en una póliza, una cobranza, un endoso, una anulación o una liquidación. El riesgo de inconsistencias aumenta cuando esas capas no están integradas o cuando la información se corrige manualmente al final del circuito. Por eso, el 1° de septiembre funciona como un hito regulatorio, pero también como una fecha de infraestructura. Para las compañías que todavía dependen de conciliaciones manuales o integraciones parciales, la adecuación puede convertirse en una oportunidad para revisar procesos que durante años fueron tolerables por excepción. La regulación cambia el comprobante; la transformación real ocurre cuando ese cambio obliga a ordenar todo lo que sucede antes de emitirlo. |
