El país cuenta con indicios de recursos en distintas provincias y el Congreso analiza cambios al Código de Minería para otorgar mayor certeza jurídica a su exploración y explotación. Estos minerales resultan esenciales para vehículos eléctricos, generación eólica y tecnologías de última generación.
Las tierras raras comienzan a ganar protagonismo dentro de la agenda energética y minera argentina. Se trata de un conjunto de 17 elementos químicos cuya importancia creció aceleradamente debido a su utilización en vehículos eléctricos, turbinas eólicas, telecomunicaciones, sistemas de defensa y numerosas tecnologías vinculadas con la transición energética.
Según explicó el geólogo y abogado especialista en Derecho Minero, Ambiental y Energético Favio Casarin, en un artículo publicado por Ámbito Financiero, Argentina todavía se encuentra en una etapa inicial de exploración, aunque diferentes estudios geológicos muestran un potencial que podría convertir a estos minerales en un nuevo recurso estratégico para el país.
A diferencia de lo que su denominación podría indicar, las tierras raras no necesariamente son escasas en la corteza terrestre. La dificultad reside en encontrar concentraciones que permitan una explotación económicamente viable y, especialmente, en disponer de la tecnología necesaria para separar y procesar los distintos elementos.
Entre los más relevantes aparecen el neodimio, praseodimio, disprosio y terbio, utilizados para fabricar imanes permanentes de alto rendimiento. Estos componentes tienen un papel central en los motores de los vehículos eléctricos y en los generadores de las turbinas eólicas.
También existen aplicaciones dentro de la propia industria de los hidrocarburos. Algunos de estos elementos son utilizados como catalizadores en procesos de craqueo de petróleo, además de intervenir en baterías recargables, equipos electrónicos, fibras ópticas, radares, láseres y sistemas aeroespaciales.
Un recurso diferente al litio
Uno de los puntos que destaca Casarin es la necesidad de diferenciar las tierras raras del litio. Ambos forman parte del universo de los denominados minerales críticos, pero cumplen funciones distintas.
El litio se consolidó como uno de los principales materiales para almacenar energía debido a su bajo peso y elevada capacidad electroquímica. Las tierras raras, por el contrario, tienen una participación fundamental en otros componentes de los sistemas eléctricos.
En un vehículo eléctrico, por ejemplo, el litio forma parte principalmente de la batería, mientras que elementos como el neodimio y el disprosio pueden utilizarse en los imanes que integran determinados motores eléctricos. Por eso, más que competir entre sí, ambas familias de minerales resultan complementarias dentro de las nuevas tecnologías.
La relevancia estratégica también se explica por la concentración internacional de la cadena productiva. China posee alrededor del 40 por ciento de las reservas mundiales, concentra aproximadamente el 70 por ciento de la extracción y mantiene una posición todavía más dominante en las etapas de refinación y separación química.
Ese último segmento constituye uno de los mayores desafíos para los países que intentan desarrollar una cadena propia. La separación de tierras raras requiere instalaciones de alta complejidad, numerosas etapas químicas y un elevado consumo energético.
El potencial argentino
De acuerdo con los datos expuestos por Casarin, un informe del Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) identificó preliminarmente más de 190.000 toneladas de recursos de tierras raras en el territorio nacional.
Los indicios se distribuyen en diferentes regiones. Existen manifestaciones en provincias del NOA y el centro del país, entre ellas Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, San Luis y Córdoba. También fueron identificadas zonas con potencial en San Juan, Río Negro y Buenos Aires.
El principal reto consiste ahora en avanzar desde los estudios geológicos iniciales hacia campañas de exploración sistemática capaces de determinar si esos recursos pueden transformarse efectivamente en reservas explotables.
Para ello, además de inversiones de gran magnitud, será necesario contar con reglas jurídicas claras y capacidad tecnológica para desarrollar las distintas etapas de la cadena.
El Congreso analiza cambios al Código de Minería
En paralelo con el interés creciente por estos recursos, la Cámara de Diputados comenzó a analizar distintas iniciativas destinadas a incorporar expresamente a las tierras raras dentro de la primera categoría del Código de Minería.
Actualmente estos elementos no cuentan con una mención específica dentro de la normativa, situación que puede generar dudas respecto de su clasificación.
Los proyectos presentados por legisladores de distintos bloques buscan reconocer explícitamente a los 17 elementos como minerales de primera categoría, brindando mayor uniformidad jurídica para los derechos de exploración y concesión.
La modificación también podría facilitar el encuadramiento de futuros emprendimientos dentro de regímenes destinados a promover grandes inversiones, como el RIGI.
Sin embargo, el desarrollo de esta actividad no dependerá solamente de la existencia del recurso. Casarin advierte que el verdadero cuello de botella internacional se encuentra en la capacidad para procesar y separar químicamente estos minerales.
En ese terreno se concentra actualmente una de las grandes disputas entre China, Estados Unidos y la Unión Europea. Para Argentina, la oportunidad no estaría únicamente en extraer tierras raras, sino en desarrollar capacidades que le permitan incorporarse a una cadena industrial cada vez más determinante para la energía, la movilidad eléctrica y las tecnologías del futuro.