Del activismo a las instituciones: La histórica llegada de un gestor ambiental al Consejo de Ingenieros

El año 2025 quedará registrado como un período particularmente adverso para el ambientalismo, tanto en el plano social como en el político y electoral. Retrocesos normativos, agendas verdes fragmentadas, pérdida de centralidad en el debate público marcaron un escenario complejo para el sector. Sin embargo, en medio de ese contexto desfavorable, un nombre logró destacarse con un resultado concreto y simbólicamente relevante: Manuel Verdague

Verdaguer se convirtió en el único ambientalista con un logro institucional tangible en 2025, al alcanzar un hecho inédito en la historia local: transformarse en el primer gestor ambiental en integrar el Consejo de Ingenieros, accediendo al cargo de consejero en un ámbito históricamente reservado a perfiles técnicos tradicionales y ajenos a la agenda ambiental.

El resultado no fue menor ni casual. Mientras buena parte del ambientalismo quedó relegada de los espacios de decisión y del debate público, Verdaguer optó por incidir desde dentro de las estructuras profesionales y técnicas, llevando la discusión ambiental a los ámbitos donde se definen obras, estándares de seguridad, normativas, infraestructura y modelos productivos.

El balance general del año, no obstante, fue negativo para el movimiento ambientalista. No hubo avances electorales significativos ni capacidad de incidencia política sostenida. Tampoco fue un buen año para el propio Partido Verde, que cerró 2025 sin lograr bancas legislativas. El mismo Verdaguer fue candidato, pero no consiguió ingresar a la Legislatura.

En ese marco, su incorporación al Consejo de Ingenieros adquiere una relevancia mayor. No solo por el cargo en sí, sino por el mensaje político y estratégico que deja: la posibilidad de reconfigurar el rol del ambientalismo, basada en la participación técnica, institucional y profesional.

Así, mientras muchos balances del 2025 hablan de derrotas verdes, un dato rompe la estadística. Manuel Verdaguer fue el único ambientalista que logró un avance concreto, abriendo un camino nuevo —todavía incipiente y en disputa— para el futuro del ambientalismo en Mendoza.