| La inteligencia artificial se está consolidando como uno de los principales ejes de inversión, innovación y reorganización productiva a nivel global. En América Latina, ese proceso avanza de manera desigual, pero está dando lugar a un ecosistema de firmas que empezó a ganar densidad, volumen y visibilidad, en un contexto donde los fondos buscan proyectos capaces de escalar con impacto real en las organizaciones. Según datos de la CEPAL, las startups latinoamericanas de inteligencia artificial ya representan el 2,84% del total mundial. El número, aunque todavía acotado frente a los grandes polos tecnológicos, refleja una expansión sostenida del ecosistema regional y una mayor capacidad para desarrollar soluciones propias, orientadas a problemas concretos de empresas y sectores productivos. Un ecosistema regional que crece, pero enfrenta límites estructurales Ese crecimiento se produce en paralelo a un escenario global más exigente. De acuerdo con el último outlook de Moody ‘s sobre inteligencia artificial, la adopción de estas tecnologías se expande en casi todas las industrias, pero el aprovechamiento del valor es cada vez más desigual. La consultora advirtió que las mayores barreras ya no están en el desarrollo de modelos, sino en la integración operativa, la infraestructura y los costos asociados al cómputo y la energía. En ese contexto, los startups que logran diferenciarse son aquellas capaces de ofrecer soluciones aplicables a flujos de trabajo reales, con impacto medible en eficiencia, productividad y toma de decisiones. Allí se inscribe el caso de Prometheo, una startup de inteligencia artificial enfocada en desarrollar soluciones para optimizar procesos empresariales complejos mediante el uso de datos y modelos avanzados. Prometheo orientó su propuesta a acompañar a las organizaciones en la adopción efectiva de IA, con un enfoque que prioriza la integración tecnológica, la trazabilidad de los procesos y la escalabilidad de las soluciones. En un mercado donde muchas empresas todavía operan con sistemas fragmentados, este abordaje resulta central. “La inteligencia artificial no genera valor por sí sola si no se integra en los procesos del negocio”, afirma Juan Stein, cofundador y COO de Prometheo. “Nuestro trabajo se centra en ayudar a las compañías a convertir la IA en una herramienta operativa, alineada con sus objetivos y su estructura”, explicó. Desde la visión estratégica, Martín Pilossof, cofundador y CEO de la compañía, señaló que el escenario actual combina oportunidades y tensiones. “La inversión en inteligencia artificial creció de forma muy fuerte, pero también aumentó el nivel de exigencia. Hoy los inversores miran ejecución, casos reales y capacidad de escalar, no solo promesas tecnológicas”, sostuvo. Ese punto dialoga con los diagnósticos de consultoras y grandes actores del sector. Un informe reciente de Globant destaca que la mayoría de las organizaciones se encuentra en una fase intermedia de adopción de IA, con pilotos exitosos pero dificultades para escalar soluciones a nivel transversal. La brecha, según el estudio, se explica por la falta de rediseño de procesos y por limitaciones en la infraestructura tecnológica. Moody ‘s coincide en ese diagnóstico y agrega que la infraestructura de IA se convirtió en un cuello de botella crítico. La creciente demanda de potencia computacional, la concentración de proveedores cloud y el aumento de los costos energéticos amplían la distancia entre las empresas bien capitalizadas y aquellas con menos margen para invertir. En ese marco, las startups que ofrecen soluciones eficientes y adaptables ganan terreno frente a propuestas más genéricas. Prometheo busca posicionarse precisamente en ese espacio, con una lógica de implementación gradual y orientada a resultados concretos. Adopción masiva, resultados desiguales Es cierto que la adopción de inteligencia artificial avanza con fuerza, pero la brecha entre uso y resultados sigue siendo amplia. Según el informe The State of AI de McKinsey, el 78% de las organizaciones ya utilizan IA en al menos una función de negocio, especialmente en IT, marketing y atención al cliente. Sin embargo, de acuerdo con Boston Consulting Group, el 74% de las empresas latinoamericanas enfrentó dificultades para escalar esas iniciativas y capturar valor real, lo que dejó a muchas experiencias limitadas a pruebas piloto. En Argentina, el panorama muestra matices similares. Un estudio de Microsoft indicó que el 85% de las empresas medianas ya aplicó inteligencia artificial, pero solo el 31% de las PYMEs invirtió activamente en estas tecnologías. Aunque el 87% de las que lo hicieron reportó mejoras de productividad, una parte significativa reconoció no contar con una hoja de ruta clara para iniciar o profundizar la adopción. A nivel regional, más del 70% de las PYMEs opera aún con bajos niveles de madurez digital, afectada por barreras como conectividad limitada, escasez de talento especializado y falta de financiamiento, según investigaciones académicas. En países como Chile, Costa Rica, Brasil y Perú, los principales desafíos se concentran en aumentar ventas, adquirir clientes y mejorar la productividad, aunque el 95% de las empresas reconoció que la transformación digital aportó beneficios concretos, de acuerdo con datos de Microsoft Latinoamérica. Esa brecha convive con una oportunidad de gran escala. El mercado de inteligencia artificial en América Latina superará los usd 154.229 millones hacia 2030, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 29,2%, según Grand View Research. En paralelo, el segmento de IA como servicio (AIaaS) muestra proyecciones de crecimiento acelerado, con un potencial de multiplicarse por más de seis en ese mismo horizonte. Prometheo y la IA aplicada a procesos reales En ese recorrido, Prometheo alcanzó hitos relevantes en un plazo acotado. La compañía cumplió recientemente su primer aniversario y cerró ese período con cifras récord: superó los 600 clientes activos, registró ingresos anuales recurrentes por más de u$s 620.000 y sostuvo un crecimiento orgánico, sin recurrir aún a inversión externa. Ese desempeño consolidó su posicionamiento en un mercado donde la monetización efectiva de soluciones de inteligencia artificial sigue siendo una de las principales barreras. La expansión regional fue otro de los ejes del crecimiento. Prometheo opera con clientes en más de diez países de América Latina y avanzó en un modelo de escalamiento apoyado en alianzas estratégicas con partners locales, lo que le permite acelerar su llegada a nuevos mercados sin perder foco en la implementación y el soporte. En ese marco, la compañía anunció su desembarco en Colombia, como parte de una estrategia orientada a profundizar su presencia en los principales polos empresariales de la región. México, por su parte, se consolidó como uno de los mercados clave dentro de esa estrategia. Allí, Prometheo fortaleció su base de clientes y avanzó en proyectos vinculados a la optimización de procesos, análisis de datos y toma de decisiones asistida por IA, en sectores con alta demanda de soluciones escalables. La experiencia en ese mercado funcionó como plataforma para replicar el modelo en otros países, con ajustes específicos según la madurez digital de cada ecosistema. La propuesta de valor de Prometheo se apoya en un enfoque pragmático: aplicar inteligencia artificial funcional a problemas concretos de negocio, con métricas claras de impacto y un proceso de adopción progresivo. En un contexto donde muchas iniciativas de IA quedaron limitadas a pruebas piloto, la compañía busca diferenciarse por su capacidad de integrar tecnología, datos y procesos en soluciones operativas, alineadas con los objetivos estratégicos de cada organización. Otros jugadores que completan el mapa En el ecosistema regional también se destaca Restart, una startup especializada en acompañar procesos de transformación empresarial mediante el uso de tecnología, datos e inteligencia artificial. Su propuesta combina herramientas digitales con una mirada estratégica sobre cultura organizacional y rediseño de procesos, un enfoque cada vez más demandado por compañías que buscan adoptar soluciones de IA de manera ordenada y sostenible, sin generar fricciones internas. Restart se posiciona como una consultora especializada en inteligencia artificial funcional, con foco en aplicar IA para resolver problemas concretos de negocio y no en desarrollar tecnología experimental. Su trabajo se centra en acompañar a las organizaciones en el rediseño de procesos, la adopción de herramientas de IA y la construcción de capacidades internas que permitieran sostener los cambios en el tiempo. En términos de alcance, Restart recorrió más de 200 cuentas en distintos mercados de la región y avanzó en una estrategia de expansión regional que combinó proyectos directos con alianzas locales. Como objetivo de mediano plazo, la compañía proyecta alcanzar alrededor de 1.000 clientes por país, apoyada en un modelo replicable y en la estandarización de sus metodologías de implementación. Ese crecimiento se acompaña con una fuerte apuesta por investigación y desarrollo. La firma duplicó su área de I+D para acelerar el diseño de soluciones adaptadas a distintos sectores. “La clave no está en sumar más tecnología, sino en usar la inteligencia artificial donde realmente genera valor”, afirmó Hernán Mazzeo, CTO de Restart. En la misma línea, Julián Ercolessi, director Comercial, señaló que “las empresas buscan resultados concretos y rápidos; nuestro desafío es traducir la IA en mejoras visibles de productividad y eficiencia”. Además de estos dos casos, el mapa regional incluye otras startups de inteligencia artificial que despiertan interés de cara a 2026. Allie IA, enfocada en soluciones de automatización inteligente; Planno IO, orientada a planificación y optimización de procesos; y Talov, con desarrollos aplicados a nichos específicos, aparecen en distintos relevamientos como proyectos a seguir, aunque con escalas y objetivos distintos. La presencia de estas compañías ayuda a mostrar que el ecosistema no se limita a un solo modelo ni a una única vertical. Por el contrario, la inteligencia artificial se está desplegando en múltiples capas, desde herramientas de apoyo operativo hasta soluciones estratégicas para la toma de decisiones. Ese escenario también explica el renovado interés de los fondos de inversión. Un relevamiento de TrueBridge Capital Partners para Forbes indicó que 20 de las 25 compañías con potencial para convertirse en unicornio en 2026 desarrollaron proyectos directamente ligados a la inteligencia artificial, con aplicaciones en sectores como salud, finanzas, defensa y contabilidad. Para América Latina, el desafío pasa por consolidar propuestas capaces de competir en ese contexto global, sin perder de vista las particularidades de los mercados locales. De cara a 2026, la discusión ya no gira en torno a si la IA se adoptará o no, sino a quiénes lograrán convertirla en una ventaja competitiva real. En ese escenario, la ejecución, más que la promesa tecnológica, empezó a definir a los verdaderos jugadores a seguir. |