Sin una estrategia sólida que permita escalar las soluciones de Inteligencia Artificial, no hay avance tecnológico posible, según el Estudio Global del Barómetro de Sostenibilidad Anual
En el mundo corporativo, hablar de Inteligencia Artificial (IA) dejó de ser sinónimo de innovación futurista. Hoy la conversación gira en torno a algo más urgente: qué empresas están realmente preparadas para escalar IA y lograr valor, y qué condiciones deben cumplirse para lograrlo.
El Global Sustainability Barometer 2025, realizado en 20 países por Kyndryl y Microsoft, muestra un cambio profundo en la forma en que las organizaciones líderes entienden la relación entre tecnología y desempeño ambiental. El estudio señala que el 78% de las empresas que integran sostenibilidad y estrategia corporativa identifican a TI como la pieza clave para alcanzar sus metas ambientales, utilizando datos, automatización e IA para mejorar resiliencia, eficiencia e innovación.
Una de las conclusiones más llamativas del barómetro es que más de la mitad de estas organizaciones ya emplea IA predictiva para anticipar riesgos de sostenibilidad, reemplazando el enfoque reactivo por uno proactivo. Según el estudio, este tipo de inteligencia se convierte en un habilitador estratégico que permite que la gestión ambiental deje de ser un área aislada y pase a formar parte de las decisiones centrales del negocio.
Este hallazgo coincide con lo revelado por el Readiness Report 2025: las compañías que mejor avanzan en la adopción de IA —los llamados pacesetters— no solo invierten en innovación, sino que integran además objetivos de sostenibilidad a su modernización tecnológica, lo que les permite escalar la IA desde pilotos hasta implementaciones de producción.

En Argentina, donde la presión regulatoria, los costos energéticos y la disponibilidad de talento desafían a las empresas, estas conclusiones marcan un camino posible: la sustentabilidad no es solo un imperativo reputacional, sino un requisito técnico. Integrar métricas ambientales, modernizar infraestructura y fortalecer la gobernanza de datos —tres elementos que destacan en ambos informes globales— permite que la IA genere retornos positivos y que las compañías de la región se posicionen con estándares internacionales.
En este contexto, el estudio subraya que agentes de IA, automatización avanzada y análisis predictivo se vuelven relevantes únicamente cuando la arquitectura tecnológica es capaz de sostenerlos. Sin sustentabilidad —energética, operativa, regulatoria— la IA se queda atrapada.
Por ello, aquellas empresas que combinan sostenibilidad, modernización tecnológica y cultura de mejora continua no solo aceleran su transformación, sino que se convierten en referentes del mercado. Y aunque el informe es global, su mensaje aplica de manera directa al escenario local: la verdadera frontera de la IA es estratégica. Y su base es la sustentabilidad.–